Casa Mercedes, la cantina fundada en 1946 en Vegadeo, sigue en manos de la familia. Ahora es Bodegón Miranda, especializado?????en jamones y??????embutidos
02 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Durante años llevó el nombre de la fundadora, Mercedes Rodríguez. Ella, originaria de Sante (Trabada) y su marido, Manuel Maseda, adquirieron la casa [el número 53 de la avenida de Galicia, en Vegadeo] y abrieron la tienda-bar, en 1946. «En casa de mi abuela, en Sante, tenían cantina, supongo que por eso montaron el negocio aquí; mi abuelo era carpintero y trabajaba en el taller, mientras ella atendía el bar», explica Manuel Miranda, la tercera generación de esta saga de comerciantes y hosteleros.
En aquella primera época en Casa Mercedes disponían de servicio de comedor y llegaron a servir unos 40 menús diarios. «Ya quisieran algunos hoy en día», comenta el nieto, que recuerda haber estado con su abuela detrás del mostrador, siendo muy pequeño. «Allí se podía comprar de todo, desde unos zapatos hasta un kilo de azúcar o un jamón».
Mercedes Maseda conoció el negocio desde pequeña. «He pasado la vida en el bar», asegura. Cuando ella y su marido, Manuel Miranda, se hicieron cargo del local decidieron cambiarle el nombre. Entonces nació el Bodegón Miranda y decidieron suprimir las comidas. El establecimiento apenas se parece al original. La primera reforma importante tuvo lugar a comienzos de los años 80, en 1996 se realizaron nuevas obras y hace dos años se vieron obligados a remodelarlo íntegramente, por culpa de las inundaciones.
Cuando se colaba el café
El agua, que cayó sin cesar durante varios días, en noviembre del 2008, destrozó el interior del bodegón. «En tantos años ha habido muchos cambios en todo -relata Mercedes-, ahora todo es más moderno y no hay que trabajar tanto o por lo menos se hace de otra manera. Todo es eléctrico, antes el café había que hacerlo de manga, en la cocina, y después colarlo, y teníamos que acarrear el agua desde la fuente, hoy abres el grifo y ya está».
Los precios tampoco se parecen nada. Cuenta Mercedes que un vaso de vino costaba 50 céntimos de peseta, luego subió a una peseta, más tarde a 1,25, hasta alcanzar las 5. Ahora, el vino más barato vale 80 céntimos de euro (133,11 pesetas). Sí conservan el ultramarinos, aunque ya poco tiene que ver con la tienda de los orígenes. «Nuestra especialidad son los jamones y los embutidos, tanto para llevar a casa como para tomar aquí en tablas, igual que los quesos», señala Manuel.
El tercer eslabón de la cadena tomó las riendas al fallecer su padre. Estudiar no le gustaba mucho y optó por quedarse en el negocio con su madre. Pero ahora, quien realmente está al frente del local es su mujer, la ribadense Mónica Barrera. El hijo mayor de la pareja, Benjamín, podría ser el continuador de esta dinastía de comerciantes. De momento cursa segundo de ESO y echa una mano en el bar cuando hace falta. Sus padres quieren que estudie y se prepare para otra actividad profesional, pero si quiere seguir con el negocio familiar, «allá él».
Clientela gallega y astur
Manuel evoca vivencias de su abuela, en boca de su madre. «Le oía decir que iban a buscar barras de hielo y lo troceaban para los cubalibres». De las cuatro estanterías de madera de antaño han pasado a unas instalaciones modernas, de acero inoxidable. Pero la esencia apenas han variado. La clientela, mitad asturiana mitad gallega, «muy buena, siempre», o la cantidad de horas de trabajo.