El mindoniense Fernández Rico, reconocido ebanista, montó hace 43 años una mueblería en Foz. Su hijo mayor ha heredado su espíritu emprendedor
11 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Tal vez por haber nacido en una familia de electricistas, Remigio Fernández Rico (Mondoñedo, 1937) se hizo ebanista. Aprendió a trabajar con la madera en la Escuela de Artes y Oficios, en la ciudad episcopal, y participó en varios concursos de formación profesional, en su especialidad. En 1954 superó las fases provincial y regional y, en la nacional, fue reconocido como el segundo mejor ebanista de España. La pieza que le valió el galardón fue una mesa camilla.
«A ebanistería sempre me gustou, pero naquel tempo, cando eu empecei, non se podían comprar máquinas y todo se facía á man, as molduras ou calquer outra cousa», relata Remigio, hoy jubilado, en la mueblería que lleva su nombre, en Foz. «A tenda abrímola hai 43 anos, daquela alquilamos unha nave pequena no porto focego», recuerda. Hace años que se trasladaron al número 33 de la avenida da Mariña, donde continúa su hijo Remigio con el negocio familiar.
Desde su apertura, el comercio «sempre foi a máis, anque ao primeiro non había tanta edificación, logo veu Alúmina e axudou moito porque se empezou a construir e había para todos», comenta. Este veterano empresario fue de los primeros de la comarca en viajar a Valencia para participar en la feria del mueble. «Naquel tempo non ía ninguén, tardábase moito, todo por estradas nacionais, case camiños, non coma hoxe coas autovías», evoca.
El ascensor lo facilita todo
Desde pequeños sus hijos colaboraron en el negocio, al que también se ha dedicado de lleno su mujer, Emilia Otero. Gonzalo, el primogénito, recuerda cómo con apenas nueve años conducía el furgón de reparto y acompañaba a su padre: «Íbamos a decorar y amueblar casas; el trabajo era mucho más duro que ahora porque no había ascensores». La clientela de Muebles Remigio se distribuía por toda la comarca «e por todos lados, onde nos chamaban, en Lugo e ata en Madrid ou Barcelona, algunha fin de semana, por amigos que tiñamos alí», asegura el padre.
El negocio familiar se asienta en Foz. Todos colaboran, pero hace tres años Gonzalo y su mujer, la pontevedresa Cuqui Vidal, abrieron una tienda en la calle Margarita Pardo de Cela, en Viveiro, CUQUI, Decoración e Interiorismo, centrada en estas dos actividades. Gonzalo completó la formación adquirida en casa con estancias en Italia y en Santiago, trabajando en este mismo sector.
Con la nueva empresa pretenden «abarcar un poco más, en una zona en auge, como es A Mariña». «Nuestro enfoque es la decoración de gama media y alta, con representación exclusiva, desde Asturias a Ferrol, de firmas internacionales de primera línea», indica Gonzalo. «Pero no somos expendedores de productos de decoración -precisa-, nosotros decoramos». Sobre las tendencias de la nueva temporada habla Cuqui: «Sigue el binomio blanco y negro y se va introduciendo mucho la gama violeta; se llevan el estilo ecléctico, la mezcla, el nuevo barroco y la línea minimalista, que siempre crea un ambiente moderno».
¿Cómo renovar la casa por poco dinero? «Lo más asequible y económico y que cambia totalmente la imagen de una estancia es el textil; basta con renovar cortinas, tapicerías y alfombras», recalca esta experta. Los comercios de Foz, más tradicional, con clientela de toda la vida, y Viveiro, una apuesta moderna alternativa, se complementan. Padres e hijos comparten el espíritu emprendedor.