Las celebraciones han cobrado un impulso extraordinario estos años en Viveiro, Mondoñedo y San Martiño, en Foz. Ya poco queda de la escenografía del siglo XX
28 mar 2010 . Actualizado a las 03:00 h.A las órdenes mendicantes de franciscanos y dominicanos corresponden los inicios de la Semana Santa de Viveiro, de origen medieval. Pero la consolidación definitiva de esta celebración no se produjo hasta el siglo XX, según recordó ayer Carlos Nuevo Cal, en el pregón. En los años cincuenta y sesenta surgieron nuevas cofradías y se incorporaron, por ejemplo, los hachones eléctricos. La austeridad de antaño, con andas estrechas y vestimentas muy rudimentarias, tienen poco que ver con el color y la vistosidad actuales.
Xosé Ramón Montenegro Espina, ministro de la Venerable Orden Tercera de Mondoñedo, encargada de organizar la Semana Santa. «Antes era outro formato, limitábase á bendición na catedral, o Domingo de Ramos, e aos actos litúrxicos, e o Xoves Santo o lavapiés», explica. En los últimos años, constata, «incluso aumentou o número de procesións, coa do Prendemento, o Xoves Santo, dende o barrio dos Muíños, por toda a parte vella, dende a catedral ata a capela da Orde Terceira, en Alcántara». En la presente edición incorporan un vía crucis penitencial, el Miércoles Santo, «saíndo da igrexa dos Remedios, ata o antiguo convento dos Picos, polas capelas de pedra, co vía crucis». José Ramón Vila Otero, hermano mayor de la Confraría do Desencravo, promotora de los actos de la Semana Santa de la basílica de San Martiño de Mondoñedo, en Foz, subraya el impulso conferido a las celebraciones de la Pasión en estos últimos años. Y alude a otra de las épocas de mayor vigor de la Semana Santa de San Martiño, en los años cincuenta del siglo pasado. «Estamos a falar da Semana Santa máis antiga de España, naqueles anos era tremenda a cantidade de xente que asistía aos actos», destaca.
Luego llegó la decadencia y la Semana Mayor acabó desapareciendo en San Martiño, hasta la constitución de la Confraría do Desencravo, que ha logrado revitalizarla, con actos repartidos a lo largo de nueve días. Las fotografías que ilustran este reportaje muestran los profundos cambios socioeconómicos experimentados en los últimos 60 años en A Mariña y, al tiempo, la transformación de los actos de la Semana Santa.