En la misma línea de las otras mociones, el debate se mantuvo vivo en el debate de una propuesta del equipo de gobierno en contra de la normativa sobre el idioma en la educación, que prepara la Xunta. El portavoz del BNG, Antonio Veiga, aludió al consenso que había sido alcanzado en el Parlamento para aprobar un decreto que, de todas formas, no se desarrolló hasta el 2007. Criticó la política de los actuales gobernantes autonómicos acusándolos de incluir el aprendizaje del inglés en igualdad de condiciones, pero como una maniobra de distracción. Veiga vaticinó que en lugar del 33% de enseñanza en cada uno de los tres, se convertirá en el 70% para el castellano y el 30% para el gallego. Recordó que, según la Real Academia Galega, en los últimos 21 años se redujo a la mitad el número de personas que utilizan el gallego habitualmente, con sectores en los que apenas tiene presencia. La «celeridade obsesiva da Xunta» en la aprobación del decreto se debe a «directrices alonxadas da opinión pública», aseguró. José Manuel Barreiro replicó que la Diputación «terá difícil pedirlle á Xunta un decreto que ata o de agora non existe». Aseguró que el gobierno autonómico no engaña a nadie porque era la propuesta que figuraba en el programa electoral de su partido. Manifestó también que la derogación del decreto del bipartito fue para garantizar que los padres tengan derecho a decidir cuál es la lengua materna de sus hijos. Barreiro considera que las actuaciones de la Xunta en este aspecto buscan el equilibrio entre gallego y castellano al 50%, sentar las bases para un consenso, la elección de los padres en la educación infantil y un mayor dominio por parte de los alumnos. Veiga aludió al conflicto del conselleiro de Cultura con los escritores y tildó la política de la Xunta de trilera. El calificativo fue rechazado por Barreiro, que no lo consideró apropiado para el decreto que prepara Educación.