Siempre hablando en nombre del sindicato del que es delegado en el Hospital da Costa, Pintado no dudaba en calificar de «castigo» a los pacientes que «hayan aumentado muchísimo» los que están siendo enviados a centros concertados alejados de A Mariña para operaciones que antes asumía el centro. El gerente contextualiza esas acusaciones recordando que derivar enfermos «fíxose sempre, pero sempre para beneficiar ao doente, nunca como un castigo».
Según Somoza, cuando el hospital sugiere a un paciente que puede operarse en una clínica concertada, lo hace «para beneficialo, para que sexa atendido antes». Añade que, en cualquier caso, «non é obrigatorio aceptar e, cando iso ocurre, opérase aquí, con normalidade».
El delegado sindical de CESM también denunciaba que a quienes no aceptar ser intervenidos en clínicas privadas situadas en ciudades, «se les castiga doblemente, retirándoles de la lista de espera normal, colocándoles en una virtual y retrasando sine die su posible operación en el hospital». El gerente del Hospital da Costa vuelve a desmentirlo, dejando constancia de que en ese centro, como el resto de los de la red pública, «hai dúas listas de espera, a estrutural e a non estrutural». La primera incluye pacientes pendientes por causa del sistema sanitario, y la segunda, a quienes no quieren operarse o no pueden, por causas médicas u otras.
López Somoza aclara que optan por derivar fuera operaciones ambulatorias, las que no requieren ingreso hospitalario, precisamente «para que o doente e a súa familia estén o menos tempo posible fóra do seu entorno».