El valor de compartir el tiempo

Mar García

A MARIÑA

Burela es el único municipio de A Mariña que consiguió poner en marcha el banco de tiempo, en el que de forma voluntaria, se intercambian conocimientos y ayuda

26 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El tiempo es oro, dice el refranero popular. Y nunca debe desperdiciarse, por eso compartirlo con los demás, a modo de intercambio, es una de las iniciativas que ofrecen cada vez más ayuntamientos, aunque en A Mariña, solo el de Burela ha conseguido ponerlo en marcha. Foz lo intentó, pero el proyecto no prosperó.

Vanesa Rodríguez coordina el servicio del Concello burelense. Un minuto libre puede compartirse y servir para intercambiar conocimientos, ayuda o experiencia. En la actualidad son trece los burelenses que toman parte en la iniciativa, pero su coordinadora está convencida de que la participación crecerá «cando se coñeza o que é, e neso estou traballando agora, reuníndome coas asociacións e explicando o qué un banco de tempo; moita xente non sabe que existe este programa, pero o avance é positivo». Ayer precisamente se reunió, junto a una de las socias de la iniciativa, con responsables de la delegación que Cogami en la comarca, «para explicarlles un pouco o funcionamento e ese intercambio do noso tempo que facemos entre uns e outros». Rodríguez agradecía a Cogami «que nos convidase e nos permitise darlles a coñecer o noso banco de tempo, que se atopa xa na súa segunda tempada».

Galicia es pionera en la regulación de los bancos de tiempo. El de Burela, al igual que el de otros lugares de la autonomía, nació con una ley del año 2007 y un decreto del 2008 de la Xunta, con los que se establecía el fomento de iniciativa relacionadas con la conciliación. El origen de la iniciativa, sin embargo, hay que buscarlo en Estados Unidos, concretamente en la década de los ochenta, cuando un ciudadano que fue operado de corazón ideó los llamados time banks con los que pretendía paliar la carencia de personal que le ayudara en su convalecencia. A partir de ahí la idea fue creciendo y persoalizándose según el país.

La edad no es una barrera

Para participar en los bancos de tiempo no hay una edad determinada. Encontrar una hora de tiempo para cedérsela a los demás es fácil si uno tienen ganas de trabajar por la comunidad y se organiza. «O máis interesante é que estase apuntando xente nova», dice la optimista coordinadora que cree que el programa irá creciendo poco a poco, y para ello confía en la implicación de las asociaciones y colectivos burelenses con los que se está reuniendo.

Aunque el fondo del programa es intercambiar, «hai persoas que só ofertan» y lo más demandado es acompañamiento, que alguien realice las compras del día a personas que no pueden salir de casa, enseñar desde a hacer ganchillo a informática, entre otros, porque «incluso temos un rapaz que enseña a facer surf e a xogar ao xedrez. «Non hai unha obligación e é gratis», dice Vanesa. La técnica responsable del servicio explica que entre los socios del banco de tiempo de Burela hay dos mujeres mayores, una de ellas Gloria, que nació en 1929, y que el participante más joven ronda los treinta años, «unha rapaza que o fai como unha especie de voluntariado, que estivo traballando na casa da terceira idade e agora acabou, e que non quere perder o contacto coas persoas coas que estivo é quere seguir así enseñandolles xogos e outras actividades».

Mañana habrá una reunión de los participantes en el banco de tiempo burelense porque una de las demandas con más peticiones es la de aprender a manejarse con los ordenadores, y uno de los socios ya intercambió su conocimientos durante la pasada temporada con ese fin. Ahora, vuelven a intentarlo.