La obra pública de los filántropos

A MARIÑA

Empresarios, intelectuales, médicos.... muchos han sido los benefactores mariñanos que donaron parte de su patrimonio para colaborar en el desarrollo de la comarca

08 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El reciente fallecimiento de Carmela Arias y Díaz de Rábago, condesa de Fenosa, ha devuelto a la actualidad la labor realizada por decenas de benefactores que donaron parte de sus bienes a la comunidad. Entre los más conocidos figuran empresarios que conocieron el sabor del éxito en la emigración, como es el caso de Pedro Murias y Rodríguez (A Devesa-Ribadeo, 1840-La Habana, 1906), empresario tabaquero cuyos inicios en el sector se remontan a su experiencia como aprendiz.

Las donaciones del empresario contribuyeron a mejorar la calidad de vida, principalmente, de los jóvenes de su municipio de origen. En su testamento dejó una cantidad nada despreciable para construir en la década de los veinte del siglo pasado la granja escuela que lleva su nombre en Vilaframil (Ribadeo) y que hoy ha pasado a denominarse Centro de Formación e Experimentación Agroforestal Pedro Murias. Para sostener este centro, el benefactor cedió las rentas de dos casas que poseía en A Devesa «e os réditos que den pola súa venda ou negociación as accións das novas fábricas de cervexas de Puestes Grandes e A Habana». Entre otros estudios, también lo recoge así un apartado especial que dedica la web www.omeupoboderinlo.es . Es quizás un homenaje que le tributa el pueblo de Rinlo al que el empresario legó la escuela infantil (hoy conocida como escola vella), un lavadero y dos fuentes, todo restaurado y en uso «ademais dun depósito de 50.000 pesetas para que todos os anos, aos nenos da escola se lles fixera un traxe de pana para ir ao colexio».

El nombre de Pedro Murias estará por siempre ligado a Ribadeo, localidad que en el 2006 organizó varios actos para conmemorar el centenario de la muerte del filántropo. Entre otras actividades tuvo lugar la presentación del libro Pedro Murias. Tabaqueiro na Habana, indiano na Devesa , de Ana Cabana. Durante este homenaje, Eduardo Gutiérrez, profesor en la granja y miembro de la comisión organizadora de los actos, recordaba de Murias que, a diferencia de otros benefactores, «el decidiu que a súa filantropía se manifestase non nunha escola ao uso, das que na Mariña hai moitas legadas por indianos, senón que quixo crear un centro dedicado ao ensino agrario coa convicción de que iso contribuiría ao adiantamento do seu país».

En este centro comenzaron a impartirse clases de enseñanza primaria y de carácter agrícola en 1922. En esa época, los responsables del patronato constituido por orden de Murias en su testamento, fechado en 1892, velaron por el funcionamiento de la escuela. Otro dato a tener en cuenta es que desde la muerte del benefactor, en 1906, los vecinos de la antigua parroquia de A Devesa (hoy Vilaframil) recordaban anualmente al filántropo con una misa.

En 1997 la granja escuela celebró su 75 aniversario, y docentes y alumnos del centro, además de vecinos, participaron en el acto de inauguración de una exposición sobre la historia de la granja. Este homenaje también sirvió para recordar la tarea desarrollada por el profesor de la Universidade de Santiago de Compostela, Lourenzo Fernández Prieto, que desde el año 1983 se dedicó a recopilar la mayoría de los objetos que formaban parte de aquella exposición; fotografías, planos, publicaciones e incluso la última bandera española que ondeó en el Arsenal de La Habana hasta 1898.

Martínez Otero

En la historia de Foz siempre ocupará un papel importante el matrimonio formado por Pilar Otero Pillado (1843-1925) y Eliseo Martínez Pillado (1842-1924), benefactores del pueblo a través de la fundación que lleva sus apellidos. Entre las donaciones y aportaciones económicas realizadas al municipio, destaca principalmente el asilo.

El 13 de julio del año pasado, este centro celebró su 75 aniversario por todo lo alto. El patronato de la Residencia Asilo Virxe do Carme y el Concello organizaron distintos actos en un edificio cuyos orígenes se remontan a la década de los veinte del siglo pasado. El 11 de mayo de 1927 se dictaba esta notificación: «Se concede permiso al albacenazgo de doña Pilar Otero Pillado para construir un asilo de ancianos desamparados». En 1933 fue inaugurado el asilo. La campana mayor fue bautizada con el nombre de Eliseo, y la otra como María do Carme.