La bicicleta de los partidos

A MARIÑA

Ricardo Varela intenta situarse al frente del PSOE provincial y Castiñeira gana enteros en el PP como posible candidato

20 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Lugo tiene muchos planes, casi se puede decir que tiene planes como otras provincias tienen industrias, una clase política relativamente eficaz, AVE y un aeropuerto. Lugo, sí, es la provincia de los planes que después de anunciados y largamente gestados amarillean en los cajones de la autoridad. Ahora la capital da vueltas a uno al que dicen de movilidad, aunque por ahora se mueve poco y sigue en manos de sus redactores. Es el plan que debe resolver los problemas de transporte y animar a los lucenses a subirse a la bici y darle al pedal. Lugo va camino, según se ve, de vivir en un continuo Día de la Bicicleta como el que hoy, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, animará sus calles. En el plan de Lugo entra la bici como en el de los socialistas lucenses entra Ricardo Varela . Los dos vuelven cuando parecían irse del día a día de Lugo para protagonizar relajadas jornadas de ocio y homenaje.

En el partido de equilibristas que es el PSOE lucense, a Ricardo Varela le ayudan a subirse a la bici de la secretaría provincial del partido el alcalde, José López Orozco , y el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro . Y ya empieza a pedalear en el difícil puerto de montaña que es el futuro de los socialistas en Lugo.

Varela, que formó parte del gobierno breve de Touriño, vuelve a la línea de salida de la actualidad lucense. Otra vez es noticia, como las bicis. Vuelve el ex conselleiro socialista ahora que en el pelotón del PP están a punto de cambiar de líder municipal, de cabeza de lista. El presidente provincial de los populares, José Manuel Barreiro , prepara un cambio tranquilo y ya hay entre los suyos quienes dan por seguro que al frente de la candidatura municipal estará Jaime Castiñeira . García Díez , el ex alcalde que tuvo el valor de intentar el regreso al cargo ocho años después de dejarlo, agradecerá, sin duda, el relevo. Hace pocos días le dijo al socialista Orozco: «Usted es alcalde porque yo no me presenté en 1999». Y quizá tenga razón, o quizá no, que todo puede ser. Pero es seguro que hoy, en el Día de la Bicicleta, García Díez recordará que él creó un carril-bici que borraron los socialistas; el que no borraron fue el que hizo construir Tomás Notario , el alcalde que gobernó con criterio de ingeniero.

Notario, dos veces presidente de la corporación municipal, ha vuelto a salir estos días en los papeles junto a otros ex alcaldes: Antonio Pol , José Novo Freire y Vicente Quiroga . Todos estuvieron con Ramón González en la presentación del volumen en el que reúne muchas de las cosas que de él dijeron los periódicos en sus veinte años de concejal en Lugo. González fue edil en corporaciones presididas por los cuatro ex alcaldes; juntos representan una parte importante de la historia del Concello de Lugo.

Mientras el ex edil González mira hacia atrás y recuerda, el alcalde Orozco traza planes y se ausenta de los encuentros de alto nivel de su partido. No estuvo en la reunión de la directiva del PSdeG y no asistió ayer al comité federal del PSOE. En los dos casos, tenía ocupaciones en su ciudad; ayer, cinco bodas. Ya se ve que la política, como advirtió Bismarck, no es una ciencia exacta. Orozco tendrá ocasión de comprobarlo de nuevo mañana, en el debate en pleno sobre el estado del municipio. El PP, salvo cambio de última hora, tendrá por portavoz a José Manuel Barreiro, porque García Díez está ligeramente indispuesto. La crisis económica y la anunciada construcción de una estación intermodal estarán muy presentes en el debate; pero es seguro que también lo estará el demorado plan de movilidad y la caída en picado del número de usuarios de los buses urbanos. También se debatirá sobre planes de urbanismo, de infraestructuras... Planes, sí, porque Lugo es la provincia (también la capital) de los mil planes.

Es posible que en el pleno se hable también de la construcción del nuevo puente sobre el Miño. Y si no se habla en el salón de sesiones, pronto será noticia de nuevo. En los primeros días de octubre estará en Lugo el ministro de Fomento, José Blanco , para colocar la primera piedra. Blanco quiere ser el ministro del puente y de la estación intermodal y hay quien dice que llegará el día en el que quiera ser presidente de la Xunta. Pero en los planes de Blanco solo manda Blanco, aquel chaval de Palas que aún no tenía barba y ya predicaba la buena nueva del socialismo por los pasillos del instituto de Lugo. Blanco, ciclista de fondo, sabe bien que en la bicicleta de la política hay que tener claros los objetivos. Si no, como el gobierno de Touriño y Ricardo Varela, se acaba en la cuneta electoral.