Los últimos casos de conductores que dieron positivo en las pruebas de alcoholemia hicieron saltar todas las alarmas a los responsables de la seguridad vial de la provincia. Pese al gran número de controles, la información al respecto y las consecuencias que ello puede suponer, todavía hay automovilistas que salen a las carreteras extremadamente bebidos. Los registros que dieron la abuela de As Nogais que iba con sus dos nietos (1,7 miligramos de alcohol por litro de aire espirado) y el 1,44 del conductor que se vio involucrado en un accidente ocurrido en la noche del jueves en Vilalba, suponen marcas prácticamente históricas. No hay constancia en las agrupaciones de tráfico de la provincia de niveles tan espectaculares.
La preocupante situación motiva que Tráfico vaya a incrementar de inmediato sus controles de alcoholemia. Incluso serán realizados por patrullas rurales. Hay que tener en cuenta que el número de pruebas realizadas en la provincia es de los más altos de España en relación con el número de conductores.
Los encargados de la seguridad vial, que revisan pormenorizadamente las estadísticas han detectado que en lo que van de año hubo un repunte bastante apreciable del número de casos positivos. No hay elaboradas estadísticas al respecto, sin embargo algunas fuentes situaron este incremento por encima del cinco por ciento. No todos los positivos controlados por los agentes supusieron altas tasas. La mayoría de los conductores que soplaron y dieron positivo fueron objeto de sanciones administrativas, sin embargo los porcentajes de aquellos que acabaron en los juzgados acusados de un delito contra la seguridad vial todavía fueron elevados. De hecho, un buen porcentaje de las carteleras de juicios de los dos juzgados penales de la capital lucense lo constituyen este tipo de delitos.