La lluvia no impidió ayer por la tarde que decenas de romeros se disfrazasen y se montasen en artilugios más o menos flotantes para ir por el Landro hasta Naseiro
25 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Pasaban las cinco y media de la tarde de ayer en el valle de Naseiro cuando la gente comenzaba a reunirse alrededor del puente que marca la meta de la bajada del río Landro. En la salida, cerca de la fábrica de Chavín y del vetusto eucalipto «El Abuelo», eran pocos los que estaban preparados para el descenso del río. La hora de arranque estaba establecida para las cinco y media de la tarde, pero la gente llegaba a cuentagotas. Muchos optaron por empezar el descenso en otros puntos del río más cercanos a la meta.
Los interesados tenían la posibilidad de apuntarse en el bar Chavín para acceder a ganar el premio, pero, a pesar de que hubo muchos más divirtiéndose en el Landro disfrazados en todo tipo de artilugios flotantes o casi, solo se anotaron veinte.
Con lluvia, pero los valientes que bajaron el río se empaparon más que de costumbre, aunque algunos parecían ir «mollados por dentro», comentaban entre el público. Romeros disfrazados de vacas, cocodrilos, gallinas, enfermeras, de sartén con huevos fritos incluidos y hasta una balsa engalanada en honor a Michael Jackson ocupaban el río. Los romeros dan rienda suelta a la imaginación y el río Landro les sirve de escenario.
A las siete seguía llegando gente al puente y la lluvia no cesaba. Una charanga amenizaba la espera mientras que algunos de los que llegaban con sus balsas se quedaban en el agua bailando y bebiendo. Está comprobado que la lluvia no puede con los romeros y menos aún con el descenso del Landro, aunque el agua esté helada.