Lorena Fernández Rodríguez (Xinzo de Limia, 1982) dejó atrás sus vínculos profesionales con el mundo del cine y la televisión por la naturopatía, que ejerce desde hace dos años. También entró en contacto con la cocina macrobiótica, que enseñó hace poco en Mondoñedo.
-Suena complejo 'macrobiótica'.
-Lo complicado lo ves desde fuera, pero una vez que te metes no lo es.
-¿Cómo se podría definir?
-Es un estilo de cocina sencillo que se basa en la identificación con el contorno ecológico y social del individuo. La principal base son los cereales, el alimento básico del que abstraemos su energía, que nos mantiene todo el día.
-¿Cómo resultó el taller?
-Me sorprendí. A los alumnos les abrí una puerta muy grande. Es lo que buscan, un estilo de cocina diferente, el modo de ver la cocina, de compaginar los ingredientes, es como medicina porque va un punto concreto.
-La actual forma de nutrición no suele ser la más sana, en general.
-Yo he probado muchas y estado con la higienista, la vegetariana hasta que llegué a esta, la macrobiótica. No restringe nada. Esta se amolda a uno.
-¿Utiliza mucha soja, algas...?
-Utiliza mucho tofu, tempé y algas, que es un tesoro que tenemos en Galicia y no sabemos explotar. En países de Oriente se las daban a los reyes. La macrobiótica es sencilla, como volver a la cocina de nuestras abuelas, y sobre todo siendo consciente de lo que estamos haciendo.