Disfrutar de la experiencia de vivir una procesión marítima se complica cada día más. Desde febrero del año pasado, el Ministerio de Fomento exige un chaleco para todos y cada uno de los asistentes. No para que naveguen con él puesto durante el desfile, sino para que esté disponible a bordo de la embarcación, por si fuese necesario utilizarlo.
Las consecuencias de esa norma nacional podrán palparse el próximo domingo en la procesión burelense. La Capitanía Marítima de Burela, de rango provincial, lo ha autorizado con la condición de que en cada barco haya «chalecos salvavidas en número no inferior al de personas embarcadas». Quien incumpla ese requisito corre el riesgo de no ser cubierto por el seguro colectivo de responsabilidad civil, contratado por la Confraría de Pescadores San Xoán Bautista para todas las naves y asistentes al desfile marítimo.
Desde su despacho en la villa burelense, Rafael Casanueva, capitán marítimo provincial, incidía ayer en que en esas procesiones«hay riesgo». En cualquier caso, subraya que están aplicando la Ley; en concreto, un apartado del reglamento de las condiciones de seguridad marítima aplicables a las concentraciones náuticas de carácter conmemorativo y pruebas náutico-deportivas, en las mayoría de las cuales rige la misma norma.
En los desfiles del año pasado, Capitanía permitía embarcar a tantas personas como plazas en medios de salvamento tuviese la embarcación, incluyendo las de las balsas, los chalecos y los aros salvavidas. Limitaba la afluencia de público, pero notablemente menos que ahora.