La negativa de las empresas lácteas a recoger la producción de dos granjas de Barreiros puede hacerlas desaparecer en días
26 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La situación insostenible del sector lácteo tiene en dos explotaciones ganaderas de Barreiros el ejemplo más dramático. Un enfrentamiento ocurrido el viernes entre los dos productores y un empleado de la empresa Lácteos Lence ha dado pie a la firma para suspenderles la recogida de leche.
Sin esperar a que un tribunal se pronuncie, decidió que la mejor manera era dejarlos con la leche en los tanques. Más de seis mil litros diarios entre ambas, unas pérdidas de unos dos mil euros diarios entre las dos, más los gastos de alimentar y mantener en marcha la granja. Ayer ya habían dejado de vender más de 18.000 litros de leche, que se fue a parar al pozo del purín. Ni Lence ni las demás firmas con las que contactaron se avinieron a retirar la leche. Mientras, en ambas granjas continúa el trabajo diario de alimentar los animales, ordeñar, limpiar, atender sus necesidades sanitarias, el material, los forrajes...
«Esto é insostenible, estoume plantexando que si en unha semana no me dan solución, a próxima pecho. Xa era complicado aguantar polo precio do leite, que non cubría os gastos, pero así...» Es la reflexión que hacía ayer el propietario de la ganadería Veigueiro, que no ve otra salida para sus 230 cabezas de ganado que el matadero. Porque otro de los problemas añadidos es que todos los ganaderos están en una situación crítica y con los precios que pagan por la leche nadie quiere animales de ordeño y, por tanto, la única salida, antes de ir a la ruina, es malvender por lo que se pueda el ganado para carne. Traducido en euros significa que una vaca de leche cuyo precio oscila entre los 1.200 y 2.000 euros, dependiendo de la calidad que tenga, tendrá que venderse por 500 o menos al matadero.
Desde Ganadería Cid, con 107 cabezas (67 de ordeño) las impresiones son similares. En este caso se trata también de una empresa familiar que ha alcanzado fama en todo el país por la calidad de su ganado. Dice Narciso Cid que tienen la explotación certificada; periódicamente pasan unos controles rigurosos que acreditan que su producto es de alta calidad y plena garantía, compitiendo con los mejores productos europeos. Pero se lamenta de que en estos momentos la calidad no se tiene en cuenta. Desesperado habla de su vaca campeona nacional, de los premios que han acaparado todos estos años, de su trabajo para mejorar la genética y de que todo esto se va a pique, sin margen ni para alzar la voz para protestar por los precios porque los descalifican o no los escuchan. En su caso afirma que no aguantará esta situación ni una semana.