El popular establecimiento viveirense baja el telón justo en el año que cumple su cincuenta aniversario, debido a que se va a construir un edificio en el suelo que ocupa
23 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Viveiro se queda sin uno de sus referentes. El Serra, uno de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad, cerró sus puertas el pasado domingo tras más de 50 años de servicio ininterrumpido a viveirenses, mariñanos y visitantes.
El establecimiento situado al lado de la Casa da Xuventude abrió sus puertas en el año 1959, bajo la tutela de Antonio Serra Trobo, persona de quien tomó el nombre. Su fundador estuvo al frente del bar unos 20 años, hasta que en 1979 se lo traspasó a Julio Rodríguez (encargado ahora del vecino Espantalliño) y a Paco Fernández, camareros por aquel entonces del restaurante. Ellos lo regentaron durante casi cinco años.
Trabajo y dedicación
Desde el año 1984 guió los destinos del negocio viveirense José Vigo. Fueron 25 años de trabajo y de dedicación diaria. Casi la mitad de su vida, ya que Vigo cogió las riendas del local con 30 años y lo deja ahora con 54. De este periodo acumula muchos recuerdos y también algún que otro sinsabor. «Imaxínate... todo este tempo, día tras día ao pé do cañón», rememora.
Ahora, el restaurante cierra debido a que la casa que lo hospeda, que también pasó a ser un emblema tanto del restaurante como del propio Viveiro, va a ser derrumbada y en su lugar será edificado un edificio.
Lo que más pena le produce a Vigo es «a clientela, que levaba moito tempo con ela; moitos xa eran case como da familia». Una clientela muy diversificada, «xa que viña xente de aquí, como no verán os turistas ou os viaxeiros do Transcantábrico, que tamén comeron aquí varias tempadas», comenta el actual gerente.
El trato con la gente
Uno de los mejores recuerdos que se lleva el último jefe del popular restaurante viveirense es, precisamente, «o trato coa xente e a satisfación de servir aos clientes, ao turismo e, dalgún xeito, á cidade de Viveiro».
Pero en una trayectoria tan larga siempre existe algún momento difícil. El más destacado para José fue «a crise anterior [a comezos da década dos 90 do século pasado], na que se sufriu un pouco economicamente. Na que estamos agora, por sorte ou por desgracia, case non nos deu tempo a padecela».
Clientela nunca le ha faltado al restaurante Serra, uno de los locales de referencia para organizar cenas y comidas en Viveiro. Su estratégica ubicación, al final de la avenida de Cervantes, ha contribuido a ello. Igual que el carisma de sus sucesivos gerentes. La ciudad se queda así, al menos de momento, sin este lugar de encuentro, que muchos utilizaban para quedar y, de paso, degustar un café o un vino, al pie mismo del casco histórico viveirense y de San Francisco.