La afectada declaró detrás de una puerta porque falló la videoconferencia con el edificio de enfrente
A MARIÑA
La técnica juega, a veces, malas pasadas. El tribunal estableció que la víctima declarase por videoconferencia y, para ello, la mandaron al edificio de enfrente a la Audiencia, al de los juzgados. Desde allí, a solo cuatro pasos como quien dice de la sala donde se celebraba la vista, efectuaron la conexión, pero los intentos de que la joven hablara fueron vanos y no porque no quisiese, sino porque al otro lado de la calle no oían a los de la Audiencia. Los intentos realizados durante casi un cuarto de hora resultaron vanos.
Finalmente, el presidente del tribunal recurrió a un método rudimentario pero que no falló. Mandó traer a la víctima a la Audiencia, la colocó detrás de una puerta y así se celebró el interrogatorio no exento de algunos problemas de audición.
La joven contó que llevaba un año y diez meses de noviazgo con Basilio, si bien desde los trece o 14 años ya se veían. Su relato de los hechos coincidió básicamente con el del fiscal y el del acusado, salvo en el caso de las presuntas agresiones sexuales.
«Le dije que no quería mantener relaciones sexuales, pero el me dijo que las íbamos a tener. A continuación cogió su cuchillo en la mano», indicó. La abogada defensora le preguntó cómo es que no mostraba ningún síntoma de haber opuesto resistencia y ella contestó que no se había resistido. También le recordó la letrada que, hasta ayer, en ningún momento había manifestado que él la amenazara con el cuchillo para realizar el acto sexual. «Sería por los nervios», respondió ella.
Quince días antes de ocurridos los hechos la muchacha denunció a su ex porque se sentía intimidada. Además pidió una orden de alejamiento. A pesar de ello, dijo la abogada defensora, consintió que Basilio fuese a su casa y estuviese en la misma toda la tarde del día en que ocurrieron los hechos. «Aún no se había celebrado ningún juicio. Además yo estuviera trabajando en Foz y regresaba a mi casa», declaró la perjudicada.