En Fazouro se levanta el telón

A MARIÑA

La familia Couto Mon se implicó en el grupo de teatro aficionado A Adala desde su creación. Van casi diez años de vivencias inolvidables sobre las tablas

21 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Ramón Couto Castro fue quien bautizó el grupo teatral A Adala, de Fazouro, hace casi una década. Así se llamaba la lancha de Ramón y su amigo Lino, «e a pedra que antes se poñía debaixo cando se coaba a roupa», explica este actor de teatro aficionado. Confiesa que, lo que realmente le gusta, es ver actuar a otras compañías.

Pero fueron su mujer, Antonia Mon Yáñez, y su hijo Juan quienes primero se sumaron al proyecto, liderado por Francisco Piñeiro, también fundador de O Bordelo, en Cervo, un año antes. El 9 de enero de 1999 A Adala estrenó Andar á comenencia , en las viejas escuelas de Fazouro. «Foron todos os veciños, estaba cheo», recuerdan. Desde entonces, Antonia es A Marquesa, título otorgado por el director. «Coñécese que nacín para rica», bromea.

Inquietudes artísticas

Esta mujer menuda y audaz tardó en descubrir su vocación artística: «A min isto colleume moi vella... Se non xa tería feito doutra maneira. Eu xa actuara en veladas no colexio do Pilar, en Foz, no ano 1947, para gañar uns cartos para o centro». Y una tía suya había hecho teatro, en San Acisclo. Juan compartía las inquietudes de su madre y con 16 ó 17 años había participado en una obra. En Andar á comenencia interpretaba «a un alcalde algo cacique, manexado pola muller».

Después vino No San Campio , con el debut de Ramón, de acordeonista, y su hija Ana. «Eu non tiña pensado ser teatreira nin tola, pero dixen 'se é para bailar, vale'». En la carpa del campo de la fiesta de San Campio, donde se escenificó por primera vez la obra (fue ideada para una única actuación, pero duró dos años) había 63 personas.

Entre los muchos niños que componían el plantel figuraba Antón, el hijo mayor de Juan. Y estaba Rocky, el perro de la familia Couto Mon. Antonia era «a santeira» y Juan, «o fillo dos condes da Pampillosa». La pieza le valió a A Adala el primer premio del Festival de Teatro de Laxe.

Un molino era el escenario de la tercera obra, Ferro e Fariña , «a mellor», opina Juan, un emigrante retornado de Cuba. Ambientada en la Guerra Civil, el público tanto reía como lloraba. «Eu chegaba ao muíño despois de tantos anos, lamentando o tempo pasado», evoca Antonia.

A continuación, Piñeiro escribió Negra sombra y O Marqués de Sargadelos . «O máis difícil era o diálogo do marqués, había que cambiarse moitas veces... érache moi escrava. En Lugo saiunos moi ben; e en Sada, nada», rememora Ramón, un cacique. Antonia empezaba de hilandera y seguía con otros papeles; y su hijo, «facía dun mozo que se lle aparecía ao marqués para que rescatara a alma da súa dona. E de cura». Ana ya había dejado las tablas. «Polo embarazo. Gústame e se tivera ocasión, voltaría». De momento Manuel ocupa su vida, a tiempo completo.

El calor del público

Para Antonia «o máis gratificante é ter que cambiar e caracterizarse para a personaxe». A caída do imperio , Escoitando as cores y Fobias con amor completan la historia de A Adala. «As primeiras ensaiabamolas moito; agora non, fixamos unha data e listo. O director, o que quere é que improvisemos», cuenta A Marquesa. Una vez sobre el escenario, el calor del público vale mucho. «Cando te anima, sáeche ben. En Ferreira foi maravilloso...», rememora Ramón. La plaza Conde de Fontao es otro de sus escenarios favoritos.

Pero el grupo se ha ido quedando pequeño. Ya no están María Luisa Castro ni Ana Couto, «moi boas»; ni tampoco José Antonio Díaz, O pintor, «que morreu novo, era moi alegre...»; ni Segunda, una de las fundadoras, también fallecida, su hija Luisa continúa. Muchos jóvenes han abandonado.

Y los Couto Mon esperan la obra del décimo aniversario, en 2009, para retirarse de la escena. «Vaime doer moito», afirma A Marquesa, que se vuelca en cada papel. Atrás quedarán los ataques de risa del ensayo de Andar á comenencia , las pifias comentadas entre bambalinas cuando baja el telón, las excursiones por toda Galicia y Asturias. Trabajo: «Nós, como temos tempo, cargamos e descargamos...», explican Antonia y Ramón. Y títulos míticos que perdurarán en la memoria de tantos espectadores.