Tres especialistas explicaron fórmulas para fomentar el consumo responsable en épocas de dificultades, durante una jornada promovida por el Concello.
25 nov 2008 . Actualizado a las 11:10 h.«Si habitualmente como mucho queso, cuando voy al supermercado, ¿para qué voy a comprar leche enriquecida en calcio si es mucho más cara, y con la leche normal y el queso que tomo tengo cubiertas las necesidades de calcio?». Con ejemplos tan claros como este, la ponente Isabel García Gómez reflexionó ayer sobre el consumo responsable en una jornada organizada por la concejalía de Servizos Xerais del Concello. Al foro, celebrado en el Gran Hotel, asistieron un centenar de personas, en su mayoría mujeres de mediana edad, que intervinieron activamente.
Diplomada en Enfermería y miembro del departamento de Saúde Pública de la delegación de Sanidade, García aportó numerosos trucos y consejos para llenar la cesta en los mercados lucenses: con criterio, evitando hábitos consumistas y tratando de ajustar en lo posible la economía familiar. Algo especialmente útil en los actuales tiempos de crisis. «En el último año la cesta de la compra se ha encarecido entre un 11 y un 14%, lo que nos hace plantearnos más que nunca qué comprar, cuándo y también dónde», declaró.
Ir al mercado después de comer, nunca antes, para evitar antojos innecesarios; o tener cuidado con las ofertas de 3x2, «porque a lo mejor no tenemos una demanda tan grande y si el producto es perecedero -aclaró- puede perderse» fueron algunos de los avisos.
La publicidad es otro caballo de batalla del consumo responsable. Según García, algunas de las consideradas «primerísimas marcas» gastan grandes cantidades de dinero en publicidad y menos en el producto, mientras que fabricantes considerados «menores» optan por invertir en un producto «que realmente es bueno», gastando menos en promoción.
Aceites virgen y refinados
Al parecer, el consumidor lucense se preocupa cada vez más de que los alimentos sean sanos y no interfieran en la salud. En relación con las grasas, la experta aclaró que «el aceite de oliva tiene ácidos grasos beneficiosos, pero eso no quiere decir que todo lo que no sea aceite de oliva sea malo». De este modo, recordó que el aceite debe ser virgen, ya que «los refinados no son buenos para la salud». Y recomendó emplear el de oliva para aliñar alimentos en crudo, como ensaladas. «Para freír vale otro tipo de aceite vegetal».
Otros hábitos para hacer una compra equilibrada, tanto en la calidad como en el desembolso económico que supone, son: tener en cuenta el número de comensales -evita compras en exceso-, el tamaño del frigorífico -si está muy lleno pierde la capacidad de enfriar- o la elección de alimentos de temporada -fuera de época el precio se multiplica-. No abusar de productos funcionales y evitar los precocinados también ayuda.
Finalmente, la experta comentó las ventajas e inconvenientes de los diferentes puntos de venta. Las grandes superficies ofrecen mucha variedad, precios competitivos a veces, pero una atención despersonalizada; a diferencia del mercado tradicional, que brinda cercanía -el comerciante compró el producto directamente- aunque el precio sea mayor.