MªLuisa Santiago y su hijo Andrés regentan la librería Gráficas Santiago en pleno centro ribadense, donde venden y recomiendan la mejor literatura
07 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Entre estanterías llenas de libros, montones de prensa y con todo el ajetreo que supone para una librería la vuelta al colegio, María Luisa Santiago asegura que lleva dedicándose a su tienda desde el año 63 porque siempre le pareció «un negocio muy bonito» y aún después de tanto tiempo lo sigue creyendo.
Su afición parece que va en los genes ya que, dice, su abuelo ya tenía una librería. Además, su hijo Andrés ha decidido seguir sus pasos y lleva trabajando en el negocio 15 años. Ambos coinciden en asegurar que aunque lo que más les gusta es vender libros, «eso no es productivo, así que tenemos que vender de todo». Aparte de vender afirman que muchas veces tienen que ejercer de consejeros. «Alrededor del 70% de los libros que vendemos los recomendamos nosotros. La gente te pide algo para leer pero no tiene una idea clara de lo que quiere y nos pide consejo», señalan.
Además de los libros, madre e hijo explican que en Gráficas Santiago lo que más se vende es la prensa diaria, lo que hace que «este sea un trabajo muy sujeto», pues solo tienen dos días libres al año. Aún así, reconocen que es un «trabajo muy gratificante» e incluso la siguiente generación (hijo y sobrino de Andrés), que también se quisieron poner para la foto, baraja ya la posibilidad de continuar en la profesión.
A pesar de que dicen estar encantados con su trabajo, María Luisa confiesa sentirse un poco decepcionada cuando «la gente llega y dice que no le va a comprar libros a sus hijos porque tiene en casa los del colegio y con esos les llega». Ella cree que «con los del colegio no es suficiente, ya que la lectura es un hábito muy importante y los padres deberían darse cuenta de ello».
Gráficas Santiago cuenta también con el premio a la mejor librería de la Federación de Libreiros de Galicia y es el sexto establecimiento más antiguo de la comunidad. Al respecto, Andrés confiesa que están muy orgullosos de serlo. «Pero no queremos seguir subiendo en la lista porque ello significaría que las librerías más tradicionales están cerrando», apunta.
A Casa das Letras
Hace tres años, esta familia de libreros decidió dar un paso más y tirar la casa que está encima de la librería para convertirla en un espacio dedicado únicamente a la cultura. «La casa estaba muy vieja y decidimos tirarla, pero queríamos hacer algo más». Así fue como nació A Casa das Letras, considerada ahora como un lugar de referencia para la realización de charlas y exposiciones. Andrés explica que el primer piso lo dedican a autores ribadenses, personas de la localidad que quieren exponer; y en el segundo piso disponen de un auditorio donde se llevan a cabo charlas y exposiciones.
«En los tres años que A Casa das Letras lleva abierta, hemos contabilizado setenta y tres actos, entre conferencias y presentaciones. También organizamos exposiciones de pintura y solemos hacer proyecciones audiovisuales», comentan, satisfechos.
Entre sus colaboradores se encuentran personajes como Alfredo Conde o Julián Rodríguez, que no dejan de darle prestigio y de demostrar la importancia de este centro cultural en Ribadeo.
Andrés se refiere al lado negativo de esta iniciativa: «Lo malo es que a veces te sientes un poco mal porque la gente no responde como a nosotros nos gustaría; pero lo bueno es que hay veces que no contamos con que venga mucho público y nos encontramos con mucha más gente de la que esperamos».