Si en julio la afluencia de vehículos a Viveiro fue menor que otros años, en agosto ocurrió justo lo contrario. El inspector principal de la Policía Local, Juan Manuel Escudero, asegura que «ha sido el verano con más coches en agosto en Viveiro». Y atribuye las largas retenciones registradas en los accesos a la ciudad tanto al volumen de automóviles como al número de viandantes.
«El gran problema es que hay mucho peatón y mucho paso de cebra, y el vehículo tienen que parar cada vez. Solo en la travesía hay siete pasos de cebra y esto va reteniendo y ralentizando el sistema de circulación del tráfico rodado», explica el responsable de la Policía Local. ¿Soluciones? «Hemos tenido auxiliares en los pasos de cebra más concurridos, pero no tenemos suficientes para que haya uno en cada sitio», abundó. La situación se complicó todavía más los días de lluvia, por la avalancha de turismo. «Yo mismo le sugería a algún turista que dejara el coche y cogiera el paraguas», comentó Escudero, convencido de las enormes dificultades que entrañaría resolver los problemas del tráfico en Viveiro. Ni siquiera la futura circunvalación erradicará los atascos. «La infraestructura es la que es y la travesía es como es, no hay capacidad para más. Y en muchas casas ya hay tres coches», señala el inspector principal.
La mejor manera de mitigar esta situación, apunta, es sacar menos el automóvil o estacionar en la explanada de Verxeles, «a dos minutos del centro». La travesía fue el punto más conflictivo para el tráfico en agosto, con excepción de los días de la Romaxe do Bo Xantar, cuando el mogollón se trasladó a los accesos a Naseiro, con los aparcamientos saturados. La jornada más complicada fue el sábado, con una auténtica avalancha de vehículos y retenciones desde el cruce del puente de Landrove. En septiembre, vuelve la normalidad, aunque Escudero espera más visitantes.