Concluido el viaje a China, el alcalde se enfrenta a numerosos asuntos????pendientes????mientras la Diputación abre nuevos planes
29 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo, ya se sabe, es ciudad subsidiada, permanente pensionista acogida al auxilio social de las administraciones de mayor rango. De la Xunta espera un auditorio improbable al final del Everest de Magoi, aguarda que florezca el museo de la romanización entre las ruinas del cuartel de San Fernando y que dé a luz alguna guardería en la que el gallego no sea una imposición. Lugo espera de Zapatero , y de su báculo Blanco , un puente que no acaban de ser y un AVE por el que pelea Touriño , mientras el alcalde Orozco va y viene de China. Son días extraños en la ciudad amurallada. Las mociones del BNG y del PSOE contra la directiva de las 65 horas semanales ponen el contrapunto sensato y saludable a la insensata y nada saludable manía de beber el agua de las fuentes que ya nunca será limpia y licuará las tripas de los desprevenidos.
El alcalde Orozco vuelve a casa con el fin de semana, después de un viaje en misión institucional para conquistar el gran bazar chino. Vuelve Orozco, viajero impenitente, de atisbar el panorama empresarial en China, mientras el comerciante lucense mira con pasmo cómo una parte de la que fue su clientela entra y sale del vecino almacén asiático. El alcalde, filósofo de oficio, quizá debió recordar que ese otro filósofo del celuloide que es Chaplin dijo alguna vez que «la vida es una obra de teatro que no permite ensayos». En este asunto, hubo teatro, en varios escenarios; ahora está por ver si la platea aplaude o patea. A veces, por falta de ensayo, el líder confunde a la minoría del palco con la mayoría de la sala de butacas. El líder, cuando la cosa doméstica anda revuelta, se acoge a las relaciones internacionales. Figura en los manuales de política.
Regresa Orozco ahora que el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, atragantado de magdalenas, pide oxígeno al presidente Zapatero en forma de compromisos claros para la llegada del AVE a Galicia. El AVE es la gran prioridad para Orozco, que así lo dijo más de una vez, pero se ve que, a diferencia de Touriño, aquieta sus impulsos reivindicativos con paseos por el ancho mundo. Con él regresan la concejala Sonia Méndez y dos funcionarios de protocolo, ambos salidos de la Policía Local, y quizá miembros fundadores de una Interpol de agentes locales de Lugo y China. Vuelve la jefa de prensa de Orozco, a lo mejor dispuesta a explicar el simpático asuntillo por el que tanto interés muestra el Bloque de Lage .
Sí, son días extraños, días que dan la razón a Carlos Mella cuando tituló con acierto su libro Non somos inocentes , que es título que a todos concierne: ni libres de culpa ni ingenuos. Y si aún quedaba algún ingenuo que creía que de las fuentes urbanas -las que no están conectadas a la traída de agua- mana agua pura y cristalina, ha tenido ocasión de comprobar - con suerte, en la piel de otros-, que lo que sale del caño tiene, o puede tener, poderosos efectos purgantes. Conviene al ciudadano prudente procurar que no sufran alteración los carteles que avisan de que el agua de la fuente no es agua sanitariamente tratada. En otro caso, habrá que considerar que Graham Greene estaba en lo cierto y son muchos los que encuentran en enredar con el peligro el gran remedio contra el aburrimiento. El concejal Lino González insiste suave y persistente en su mensaje invitador a la prudencia y a la sensatez en el uso de las fuentes, convencido quizá por Umbral de que «el talento, en buena medida, es cuestión de insistencia»; el talento para la supervivencia en los peligros de la urbe también necesita insistencia en el estímulo. Si la conselleira Táboas dejase a los lucenses conocer qué van descubriendo los arqueólogos en el solar de A Tinería, a lo mejor podían sacar lecciones para un más plácido discurrir de su existencia; al menos tan plácida como discurre la vida en Cultura, en lo que se refiere a los trámites para convertir en museo de la romanización las ruinas que pronto serán el cuartel de San Fernando.
Son días extraños, sí. La Diputación, antes coto aislado en medio de la ciudad amurallada, amenaza ahora con convertirse en fundación para el ocio, en una carrera al esprint entre PSOE y BNG, entre José Ramón Gómez Besteiro y Antón Bao . Pero igual sólo amenaza, que ya dijo el popular González Barcia que alguno de los nuevos planes se parece mucho a los de antes, o sea, a los de cuando Cacharro . Quizá no son días extraños en la ciudad subsidiada, quizá sólo ocurre, como dijo Chaplin, que «todos somos aficionados, porque la vida es tan corta que no da para más». Y sale así.