«Al fin podemos respirar aire libre»

Daniel Gayoso

A MARIÑA

Trece reclusos de Villabona participan en un proyecto de reinserción en Grandas, trabajando como jardineros mientras son controlados con tobilleras electrónicas

22 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El concejo de Grandas de Salime acoge desde ayer a trece nuevos vecinos. Se trata de once hombres y dos mujeres procedentes de la prisión asturiana de Villabona y que están participando en un proyecto pionero en España de inserción laboral. El proyecto fue idea del Instituto de Formación de Estudios Sociales (IFES-UGT), que desde el pasado seis de marzo les impartió formación teórica sobre jardinería, unos conocimientos recibidos en las propias instalaciones carcelarias y que ahora tienen que poner en práctica en varios montes del concejo.

Todos son presos con segundo o tercer grado penitenciario que cumplen condena por delitos tan variados como tráfico y consumo de drogas, peleas o conducción bajo los efectos del alcohol. Residen en el albergue de la localidad de Castro, a varios kilómetros de la capital de Grandas y a escasos metros del Castro del Chao de San Martín.

Seguridad garantizada

La seguridad, según responsables de la iniciativa, está completamente garantizada gracias al funcionamiento de varias pulseras y tobilleras electrónicas que llevan los presos en su cuerpo y que detectan posible intento de fuga.

Ayer, en su primer día, realizaron un primer acercamiento sobre el terreno y consiguieron eliminar una importante cantidad de rastrojos en un monte cercano a Grandas. La lluvia no facilitó las labores, pero el ambiente entre los trece internos fue en todo momento muy ameno y distendido. «¿Cómo nos vamos a fugar con lo que tenemos en el tobillo?», decía uno de los presos, de Vegadeo.

Algunos de los internos conocen muy bien esta comarca. Es el caso de Jesús, que trabajó varios años en el muelle de Ribadeo. «A la mayoría de los que estamos aquí nos quedan pocos años, e inclusos meses, para tener la libertad. No se nos ocurre irnos, ni hacer mal nuestro trabajo», comenta bajo la lluvia Jesús.

Muy pocos quieren mostrar sus rostros. Algunos de ellos tienen hijos pequeños a los que no quieren hacer daño saliendo en televisión o en páginas de periódico. «Tengo un pequeño que no sabe que estoy en Villabona, le dijeron que estaba trabajando fuera. Cuando salga lo sabrá, pero por mí. Que sepa que su padre cometió un error, que lo pagó y que ahora es normal», afirma otro recluso.

Lo cierto es que la noticia de su llegada ha provocado división entre los vecinos de Grandas de Salime. Así lo confirma su alcalde, el socialista Eustaquio Revilla. «Hay gente que está a favor y otra en contra. Creo que los que no lo aceptan es por desconocimiento. A mí me parece que este proyecto traerá buenos resultados para el Ayuntamiento y para los desempleados de Villabona y, sobre todo, un precedente para que otros concejos acojan otras iniciativas similares», destacó Revilla.

Integración

Los reclusos respetan estas actitudes de los vecinos, pero no la aceptan. «Es muy triste ver como se jode la vida de chiquillos de 18 años por estupideces, pero la gente tiene que comprender que no somos ni violadores, ni asesinos. Cometimos errores y ahora pagamos por ello. Queremos integrarnos y con esto que hacemos lo conseguiremos», comento un interno mientras ayuda a otro a arreglar una desbrozadora.

En el grupo hay dos mujeres, que tampoco quieren que se conozca su identidad. «Nosotras también tenemos niños pequeños y no queremos que nos vean. La verdad es que esto es maravilloso, podemos respirar aire libre y demostrar que somos útiles», comenta una de ellas.

La actividad está financiada por IFES-UGT, en colaboración con la cárcel de Villabona y el Principado de Asturias. Ángel Merchás es uno de los encargados de poner en marcha este proyecto pionero. «Es muy sencillo, queremos dar participación a los internos en un entorno normal y que puedan ver a la gente de la comarca. Son personas normales, que han tenido fallos y ahora pagan por ello», afirma.

Por las tardes trabajarán en los montes de Grandas de Salime, pero las mañanas las dedicarán a recibir cursos de la Cruz Roja y a realizar excursiones por los diferentes concejos de la comarca.