«Son necesarias más personas, aquí no existe el www.com»

A MARIÑA

Stainton cambió su profesión de abogado en Londres para disfrutar de una vida tranquila con su familia en una aldea de Ourol. Compró casa y se empadronó

17 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre los vecinos que habitan las parroquias de Ourol suman la misma población que la de cualquier urbanización del extrarradio de una gran ciudad. Martin Stainton ha sido urbanita y ahora vive en un núcleo donde las clases sobran y falta gente. La vida de este londinense cambió hace poco más de dos años, cuando decidió asentarse en uno de los municipios lucenses más aquejados por la despoblación y aparcar el trabajo de abogado, una profesión que ejerció durante más de tres décadas. Descubrió Ourol de vacaciones.

«Pasé toda mi vida en el centro de Londres, donde también trabajaba, y lo dejé para venir aquí». En este municipio eligió la aldea de A Casanova, en la parroquia de Xerdiz, como el lugar ideal para vivir con su familia y ver crecer en plena naturaleza a su hija de 7 años. Cuando se le pregunta por el colegio sonríe y se limita a decir que para su pequeña es como una segunda familia». A pesar de que esta situación asegura un vínculo más estrecho y una convivencia plena entre los estudiantes y los tres docentes, Martin es consciente de que no todo son ventajas: «Los 12 niños del colegio son como una familia, pero eso, en parte, no es bueno. La situación no ofrece muchas oportunidades, faltan servicios deportivos y otras actividades que son importantes para los niños».

Veinte minutos en coche separan su hogar de A Casanova de la ciudad de Viveiro, adonde se desplaza para hacer compras, realizar trámites administrativos o para asistir a actividades culturales y de ocio. Si quiere practicar natación sin moverse del ayuntamiento solo tiene la posibilidad de hacerlo durante el verano: «Ahora tenemos una piscina nueva, está cerca, pero bueno, una piscina para 900 jubilados».

Como cualquier residente en una aldea interior es consciente de la dramática situación que vive el rural gallego: «Son necesarias más personas. Aquí no existe el www.com», apunta mientras reconoce con retranca que «dentro de poco solo habrá madrileños los fines de semana».

Si su hija tuviera más vacaciones en el colegio viajaría a la ciudad londinense con más frecuencia. Hasta ahora lo hace con cierta regularidad, cada tres meses.