En Trabada ya nadie vende tabaco

S. C.

A MARIÑA

Hace un tiempo que cerró el estanco que había en la localidad y ninguno de los bares del centro urbano tiene máquina expendedora

10 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

VIVEIRO | Si ser fumador o fumadora es hoy en día ciertamente complicado en cualquier lugar, por las restricciones impuestas en la actualidad, en Trabada lo es más; mucho más. Primero, porque para empezar ya no hay tabaco, o para ser más precisos, no hay ahora mismo quien venda tabaco en la localidad. Hace un par de meses se jubiló el propietario del único estanco que había en Trabada y ninguno de los bares del centro tiene máquina expendedora.

Desde uno de los bares existentes en el centro junto con un mesón, nos confirman que efectivamente, es cierto, la situación es ésta: nadie vende tabaco en este momento en todo Trabada. Este bar nunca vendió tabaco porque para ello estaba obligado a modificar el local con la nueva ley y no le compensaba. El otro mesón sí vendía tabaco, pero dejó de hacerlo precisamente con la nueva ley del tabaco por temor a posibles sanciones.

Así las cosas los fumadores y fumadoras de Trabada lo tienen difícil. Aquí sí se cumple el tópico de «ir a por tabaco y no volver», pero ya ven que está justificado en este caso. El bar más cercano que sí vende tabaco está en la Ría de Abres, distante unos diez u once kilómetros de la localidad; es el bar Stop. Su propietaria sin embargo, nos explica que no nota un aumento de clientes demandantes de tabaco: «A verdade é que non notei que viñera máis xente a comprar tabaco aquí, nin sequera sabía que pechara o estanco. Nós, ata hoxe, nin sabiamos nada nin notamos, xa lle digo, que viñeran máis clientes buscando tabaco. Vendemos o de sempre».

Otra opción que les queda a los fumadores y fumadoras de Trabada es desplazarse a San Tirso, también a una distancia de diez o doce kilómetros, o mismo a Lourenzá, ya más alejada. Ya ven, la solución está en salir y pertrecharse de tabaco para una buena temporada. Aquí el vicio ha de ser grande, pero en la misma medida debe estar el placer de fumarse luego un cigarro o un habano.

El alcalde no fuma

El alcalde de Trabada, Yanes Ginzo, no es fumador; lo dejó, dice, hace unos diez años. No vive en carne propia ahora ese problema. Aún así hizo gestiones ante los responsables de los estancos para que resuelvan la situación actual en la localidad, aun siendo ésta una cuestión que verdaderamente no es de su competencia. Entiende la situación de los fumadores, de verdadera necesidad, y también las de los bares, «que se sienten casi perseguidos ahora con la nueva ley del tabaco».

Así las cosas, fumar en Trabada es mucho más difícil que en cualquier otro lugar ahora mismo; se las apañarán, seguro, los fumadores y fumadoras. Y, seguro, que también disfrutarán mucho más.