«Me moriré con esto, pero seguiré tirando. Porque se nos cortó la vida en todos los sentidos, y a Trabajo le pedimos una pequeña indemnización por lo que perdimos y sufrimos, por los graves problemas familiares, los daños psicológicos, que aún sufren incluso nuestros hijos, que vivieron todo aquello», explica Juan Pérez Vila.
El ex secretario del comité despedido asegura que cuando se acercan estas fechas «hay recaídas, queremos que pasen, o que no lleguen, mi hijo por ejemplo, que sufre un trastorno bipolar desde entonces, siempre tiene una recaída».
En listas negras
Cada uno de los componentes de aquel comité ha intentado rehacer su vida laboral y personal como ha podido. «Nadie sabe, excepto los que lo vivimos, el daño que nos han hecho. Incluso nos cerraron las puertas de empresas públicas para volver a trabajar. Pasaron listas negras con los nombres de los 23 miembros del comité, y así nos lo dijeron», señala. Y añade: «Quisieron meternos en la cárcel, y en los juzgados de Mondoñedo, los propios jueces vieron que éramos inocentes, y archivaron la causa».
Pérez Vila, a pesar de todo lo vivido aquel diciembre de 1987 en A Mariña, ha seguido con la actividad sindical, y además de encabezar la reivindicación del comité despedido, preside en la actualidad el de la empresa Privilege en Ferrol. Prepara además un libro dedicado a aquella semana negra que se vivió en la comarca mariñana, y que pululó como un fantasma durante años. «Nos culparon de la mayor pérdida económica de la fábrica, y sin embargo hicieron el negocio del siglo; fueron a por nosotros para que el seguro pagara, once mil millones de euros, aunque ellos pedían veinte mil millones», dice.