La imagen, o mejor, las imágenes las captó ayer por la mañana un lector de La Voz en la explanada del pabellón de deportes. El elefante de un circo que hoy actúa en Viveiro salió del camión en el que estaba, él mismo salvó las barreras y se paseó tan tranquilo durante unos minutos por la zona.
Le abren la puerta del camión para que se ventile; tiene como único obstáculo para salir una barra horizontal atada con una cuerda. El elefante parece que tiene sed y estira la trompa para beber el agua almacenada en la lona superior del camión, porque esta noche hubo tormenta y cayó mucha agua. En un momento rompe la cuerda que sujeta la barra horizontal y la levanta y, como se lo contamos, el elefante sacó con la trompa del interior del camión un banco circular de hacer el número circense, lo pone en el suelo y así ya tuvo el peldaño que necesitaba para bajarse.
El elefante se paseó tranquilamente, bebió en los charcos, comió hierba, se rascó en los arbustos hasta que a los diez o quince minutos llegaron los cuidadores. Todo un número circense, seguro, simpático, que queda en una anécdota, y sin pagar un duro. Y a propósito, anímense y vayan a ver hoy la sesión de circo.
Ayer por la tarde se reunieron representantes de la Asociación Agarimo, de Viveiro, con inmigrantes residentes en A Mariña para proponerles participar en una iniciativa curiosa: se llama Sabores sin fronteras, y tiene como objetivo elaborar platos típicos de sus respectivos países.
Tiene 7 años, se llama Clara Fernández Moscoso, es de Foz y ganó el certamen Pasaporte de Verán. Ahí la ven, con Cancio, en la foto. Feliz.
En los partidos del próximo domingo en A Mariña se guardará un minuto de silencio por Puerta, el jugador del Sevilla fallecido. Es un ruego de la Federación Gallega.