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28 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.ALGO está cambiando en A Mariña. Los resultados de las elecciones de este domingo así lo reflejan. Caen alcaldes históricos, entendiendo por históricos alcaldes que llevan muchos, muchísimos años ejerciendo como tales. Acabó la hegemonía del PP en A Mariña, en la provincia y en la mismísima Diputación: esto sí es la prueba palpable del cambio. La Diputación. El PP se queda sin alcaldías en los principales ayuntamientos mariñanos. Cayó Burela; cayó Mondoñedo, acabó el ciclo de los populares en Viveiro y Lourenzá se salvó por los pelos (en realidad por tan solo seis votos), en general, al igual que en las grandes ciudades, se acaban las mayorías absolutas, salvo en contados municipios. Que se acaben las mayorías absolutas de manera continuada está bien; nadie debe subirse a pedestales. Es sano para la convivencia y para los gobiernos, aunque en un principio no lo parezca. Los árboles también renuevan su sabia. A Mariña está viviendo una pequeña «revolución»; quizá más acertado sea decir una transformación.