LA TRIBUNA | O |
17 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.VIVEIRO afronta importantes desafíos. Los políticos se hartan de hablar de urbanismo, infraestructuras, deuda municipal, suelo industrial... En un segundo escalón se sitúan las cuestiones medioambientales y, muy por detrás, aparecen los logros y las carencias en materia cultural. El reto en este terreno no es menor. Como ha recalcado en múltiples ocasiones el cronista oficial, Carlos Nuevo Cal, Viveiro, referente de la comarca por habitantes, servicios e historia, adolece de ese sustrato cultural que distingue a algunas poblaciones. Viveiro no tiene biblioteca. Lleva años batallando por poner en marcha uno o varios museos, que nunca llegan. Y la sala de exposiciones se antoja una meta inalcanzable. Hay asociaciones culturales con las que apenas se cuenta y el talento individual de tanta gente no parece importarle a casi nadie. Los gobernantes tienen la obligación de impulsar el crecimiento cultural del municipio. Las grandes inversiones facilitan la creación de empleo y el bienestar social y económico. Pero más que de números y subvenciones, la cultura entiende de voluntad y de ingenio. Ése debe ser otro reto, igualmente prioritario.