En campaña nadie está a salvo

A MARIÑA

Crónica

12 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Si el urbanismo enervó el ánimo de los políticos focenses en los últimos meses, en estos casi quince días de campaña nadie está a salvo de la controversia. El debate organizado por La Voz de Galicia el viernes en la Casa da Cultura de Foz evidenció las discrepancias y, pese a los momentos de tensión y algún golpe bajo, el respeto a las formas, fundamental en democracia. Al encuentro llegaron tranquilos. Alguien bromeó con que la plaza estaba llena y se esperaba con ansia la entrada de los miuras. Instigada o no por sus líderes, la afición de cada bando llenó el salón de actos. El símil torero resultó acertado, pues el público no dudó en criticar la faena de los tres cabezas de cartel. Hubo risas, las primeras cuando Rivera dijo notar un poco nerviosos a sus adversarios; y algún pitido, cuando el alcalde trató de descalificar las propuestas del BNG por incluir en la lista a una persona vinculada al negocio inmobiliario. Cao pidió respeto e instó al aspirante socialista a evitar las alusiones personales, pero Rivera no se resistió a mencionar la situación de las cuentas municipales cuando el candidato popular era parte del gobierno. Las denuncias judiciales del PP contra la gestión urbanística del PSOE de Foz o las del BNG ante Urbanismo, por lo que Rivera llama 'el error' planearon sobre el debate. Y la masiva respuesta de los vecinos dejó claro que las cuestiones urbanísticas preocupan, sobre todo cuando a uno le afectan directamente, pues frustran las expectativas de ganancia generadas por su finca o truncan la posibilidad de construir una vivienda. Algunos vecinos llegaron al debate, plano en mano, dispuestos a reivindicar lo suyo o, cuando menos, a no dejar que los políticos pequen de demagogos a menos de dos semanas de una nueva cita con las urnas. De los tres interlocutores el nacionalista fue el único que se dirigió al público, de manera casi permanente durante sus intervenciones, mirándoles y buscando su aquiescencia. El marcaje firme del cronómetro, que Mar García manejó sin concesiones, les salvó del mitin. Al final, cada uno se fue por su lado, sin apretón de manos.