Educar a través del paladar

Guillermo Hernández VIVEIRO

A MARIÑA

XAIME F. RAMALLAL

En directo | Apertura de un servicio El colegio de San Roque, en Viveiro, abrió ayer su comedor escolar. Gestionado por la ANPA, supone una ayuda familiar y un instrumento educativo más

10 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Pastelón de bonito, albóndigas con arroz y un yogur. Así ha sido el primer menú que los niños de la escuela de educación infantil San Roque, de Viveiro, encontraron en su recién inaugurado comedor. Sin embargo, de los 103 alumnos con los que cuenta la escuela sólo once han hecho uso del nuevo servicio, si bien hay trece matriculados. La baja asistencia ha sido algo que ha sorprendido a su directora, Victoria Martínez, quien dijo que «fue una reclamación de los padres y por eso me extraña que haya tan pocos», si bien señaló que es posible que al haber empezado el servicio a tres meses de acabar el curso «es posible que la mayoría de los padres ya tengan organizado lo de la comidas de los niños». El comedor está gestionado por la Asociación de Nais e Pais de Alumnos (ANPA) y la solicitud del mismo fue hecha hace una año a la Consellería de Educación. Las obras, realizadas durante el pasado mes de agosto, fueron relativamente rápidas, sin embargo, «la ANPA no tenía dinero para el mobiliario -dice Victoria-, pero la delegación de Educación aportó el lavavajillas y el Ayuntamiento de Viveiro una mesa». El comedor no sólo es un servicio que permite un alivio a las familias en las que ambos se encuentran trabajando, sino que se configura también como otro espacio educativo. Según explica Victoria Martínez, «queremos que tenga un carácter educacional que vaya desde la costumbre de lavarse las manos antes de acceder al comedor, al cepillado de dientes y a aprender a comer todo tipo de alimentos». El año que viene la directora del centro espera un aumento de las matrículas del comedor y el colegio verá aumentada su propuesta con la instalación de una biblioteca escolar que también prestará servicio una vez terminada la hora de la comida y una ludoteca. Por ahora han empezado bien, con un pastelón que «a algunos de los niños no les gustaba en casa, pero que aquí lo han probado con gusto».