Un referente para llenar la cesta de la compra desde hace setenta años

La Voz LA VOZ | RIBADEO

A MARIÑA

PEPA LOSADA

La plaza, ahora inmersa en su adaptación al siglo XXI, se comenzó a gestar en 1857

20 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La Praza de Abastos de Ribadeo quiere consolidarse como referente en la venta de productos frescos, del día a día, entre los consumidores y clientes de la villa ribadense y sus aledaños. Desde el Concello se ha puesto en marcha una campaña informativa para contribuir a ello. Por tradición, por confianza, por calidad, por proximidad... los comerciantes de la Praza de Abastos se reivindican en un momento crucial para Ribadeo, cuando está experimentando un notable crecimiento al abrigo de las expectativas que genera la autovía, lo que ha propiciado la implantación en la localidad de varias superficies comerciales. En un panorama cada día con más competencia, desde la Praza de Abastos se recuerdan los casi 150 años que contemplan un proyecto, una idea que con notable esfuerzo logró hacerse realidad, como un referente imprescindible de Ribadeo. Fue en 1857 cuando desde el Concello se planteó la idea de construir una plaza que sirviese para la venta diaria de pescado. La ubicación inicialmente propuesta fue entre las calles Trinidad, Atalaya y do Cura. En 1866 la obra fue declarada de utilidad pública y como consecuencia se decidió ensanchar algunas calles y expropiar las fincas necesarias para construir el inmueble. Pero aún hubo que esperar mucho para que el edificio fuese realidad. Su inauguración, de hecho, fue en torno al año 1935. En ello jugó un papel fundamental Ramón González, por la cesión de terrenos que hizo. Nacía así la Praza de Abastos, en un punto estratégico, como referente central del inminente crecimiento de la villa hacia las avenidas de Galicia y Asturias, y con amplios aparcamientos en sus laterales. Mercado semanal La Praza de Abastos se convirtió a partir de entonces en un referente para las compras diarias. Pero un día a la semana, los miércoles, se multiplica la asistencia de clientes, por la celebración del mercado de los miércoles. Entonces la oferta se dispara en la zona, con puestos de venta de ropa, zapatos, complementos, flores y otros. Desde el Concello ribadense se ha impulsado la recuperación del mercado de los domingos, pero no ha tenido el mismo efecto, ya que los comerciantes de la plaza cierran ese día festivo.