Reportaje | Campamento de niños autistas en Ribadeo En A Devesa, los chavales no corren ni gritan , pero se relacionan a su modo. Los monitores interpretan sus gestos y son el vínculo con un entorno que no entienden.
19 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l lenguaje es la capacidad que nos permite comunicarnos con otros. Pero, ¿Qué pueden hacer unos padres cuando no pueden comunicarse con su hijo o cuando éste parece no entenderles? La asociación Falemos se formó en el 2002 gracias al esfuerzo de un grupo de padres ribadenses de niños autistas, preocupados por conseguir aumentar el nivel de integración social de sus hijos. Para ello pensaron en organizar actividades de ocio y tiempo libre con monitores especializados. El resultado es el campamento que se realiza en A Devesa (Ribadeo) desde el miércoles. En esta iniciativa, que se realiza por segundo año consecutivo, participan 21 niños, dividos en dos grupos según sus edades: Los mayores, 11 chavales de entre 10 y 25 años, permanecerán hasta este miércoles. Entonces tomarán el relevo 10 niños, con edades comprendidas entre los 5 y los 10 años, que se quedarán en el campamento una semana. Los 15 monitores ( 7 cada semana) prestan una atención personalizada 24 horas al día. «Estos niños necesitan una atención constante. Además, no todos tienen el mismo nivel de autonomía ni la misma capacidad para expresarse. Por eso, los monitores tienen que conocer los casos de cada uno de ellos» explica Ana Taboada, directora del campamento. Estos profesionales deben ser capaces de interpretar lo que los chavales quieren expresar con sólo un gesto. Son su vínculo con un entorno que no comprenden y distinto al mundo en el que parecen estar atrapados. Creando rutinas Los autistas interpretan el entorno de manera distinta. Por esta razón «hay que anticiparse a ellos y crear rutinas. La mayoría no tienen un concepto de tiempo, hay que marcárselo», comenta Ana. En el campamento también se realizan pequeñas excursiones matutinas a la playa, a la finca Galea de Alfoz e incluso están intentando reunir las condiciones necesarias para poder hacer un tramo del Camino de Santiago. Las tardes suelen estar dedicadas a actividades de sala, como juegos de mesa, manualidades o ver una película, dependiendo de las capacidades motrices y comunicativas de cada niño. Taboada destaca la implicación de los padres en todas las actividades de sus hijos. «Este campamento no sólo mejora la integración de los críos. También es un respiro para los padres, ya que una atención 24 horas es algo agotador para cualquiera», concluye.