Crónica | Cómo atender la demanda laboral Los veintisiete inmigrantes caribeños que recalaron el viernes en Viveiro ocupan ya sus puestos en trece locales de hostelería. Llegan dispuestos a trabajar duro para labrarse un buen futuro
05 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Trabajar, trabajar y trabajar. Los veintisiete camareros (de restaurante, bar y hotel) y recepcionistas que llegaron el viernes por la noche a la estación de autobuses de Viveiro tienen muy claro el objetivo de su viaje. Cuando recalaron en la ciudad ya sabían a la perfección qué les esperaba. Trabajo, trabajo y trabajo. Pero ni el cansancio por el largo periplo desde Santo Domingo hasta Madrid y de ahí a Viveiro, por las insufribles carreteras de un viernes de agosto, agrió un ápice su buen ánimo y su magnífica disposición. «Nos sentimos confiados, muy seguros, Simón (Arrizado, gerente de Centro Comercial Casco Histórico) nos recibió con una gran sonrisa que nos dio confianza», confesaba Glausia Arias, nada más pisar tierra viveirense. La primera impresión fue magnífica. «Es precioso, muy bonito, me encanta...». El paisaje y el primer contacto con la ciudad del Landro causó a la mayoría una magnífica impresión. Estos jóvenes, profesionales de las distintas áreas de hostelería en su país de origen, buscan un futuro mejor. Y quieren evolucionar en su empleo, al tiempo que conocen y aprenden otra cultura y muestran, a su vez, la suya a los lugareños. Hipólito Batista observa esperanzado el porvenir y confía en poder traer a su mujer y a sus dos hijos, una chica y un varón, para estar cerca de la familia. Al menos tres de los dominicanos que ya están en Viveiro tienen parientes en la ciudad. El resto se alojaron en seguida en los pisos ya arrendados para ellos por Casco Histórico. «El alquiler lo van a pagar ellos, pero los cogimos para tenerlos preparados cuando llegasen», explicó Arrizado. Todos estaban muy contentos por la bienvenida, agotados aun sin parecerlo y receptivos a todas las vivencias y, sobre todo, al trabajo que afrontan en el mes más duro del año. Como prueba del enorme interés que esta aventura ha despertado en los isleños, algunos de ellos decidieron ir caminando hasta sus lugares de trabajo, la misma noche del viernes, para saber con exactitud cuánto tiempo tardarían en los desplazamientos del sábado, los primeros ya oficiales de actividad. Los trabajadores contratados por el hotel restaurante Val do Naseiro se estrenaron con una boda. Todos ellos demostraron buenas dotes para el servicio. Mucha suerte y adelante. Eso se deseaban unos a otros. El resto del contingente (en total serán 52 personas) cogerán el primer vuelo disponible desde Santo Domingo a Madrid.