Entrevista | Javier Vadillo El experto propone la creación de la figura del defensor del personal en la empresa, un delegado que «proviene» que se creen las condiciones de violencia moral en el centro de trabajo
08 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l neurólogo aragonés Javier Vadillo Olmo, que ejerce como tal en el hospital público de la costa lucense, es uno de los especialistas españoles más importantes en acoso laboral. Abrió ayer las jornadas sobre esta materia que se celebran en el Ateneo durante esta semana. Defiende ahora la provención , un vocablo que es preciso preguntarle a él mismo por su significado. «No es una palabra que yo haya creado. La popularizó -responde- el diplomático John Burton, uno de los padres de las Naciones Unidades que consideraba que era preciso actuar antes de que se creasen las condiciones para un conflicto, intervenir en el caldo de cultivo para preservar la paz». -¿Pero no contamos ya en el diccionario con prevención, para qué liar más las cosas? -Es que no significa lo mismo. Prevenir es intervenir cuando las condiciones para el conflicto están ya creadas para que no se produzca y provenir es actuar para que, incluso, las condiciones no se produzcan. -¿Ha mejorado o empeorado el acoso laboral en España? -En los últimos cuatro años hemos conseguido crear conciencia del problema, que se conozca, pero ahora hay que dar nuevos pasos. -¿Cuáles? -Crear la figura del defensor del personal en prevención del mobbing en el seno de las empresas. Es algo que ya se está haciendo en otros países. Dado que el conflicto se produce en el seno del centro de trabajo, el mediador intervendría para detectar y paralizar el acoso, mediante la negociación. Porque el conflicto es algo connatural con la sociedad pero que degenere en violencia moral ya no lo es tanto. De manera que si se aisla al violento no habrá víctimas porque un acosador sin seguidores no actúa, no se produce su interacción en contra de terceros. Se para en los estadios previos y el psicoterrorista no actúa. Eso es la provención. -En el campo de las leyes ¿Existe normativa suficiente para proteger al acosado? -Faltan leyes y hay que aplicar las que existen. Además, creo que la sociedad está actuando contra la violencia física, que se saca a la luz. Pero en la penumbra queda la otra violencia, la psicológica, que permanece en el olvido, muchas veces por las dificultades para probarla. De manera que es precio actuar contra la violencia estructural de las empresas, estilos de mando... y en ello juegan un papel importantísimo los sindicatos. -¿Qué leyes faltan? -Existe un proyecto legislativo muy interesante elaborado o presentado por los socialistas en el 2001 cuando estaban en la oposición y que fue rechazado en el Congreso; ahora puede ser el momento de retomarlo. Incluye reformas. Hay que reformar del Código Penal para establecer como delito el acoso laboral o mobbing .