CARTA ABIERTA
06 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TRABAJO desde hace dos años en una empresa de servicios, dedicada a la producción integral de eventos de índole cultural. Hace unos días los medios de comunicación han recogido ciertas opiniones de D. César Aja desacreditando la labor de mi empresa, y por ello me veo obligado a aclarar qué funciones y qué servicios ofrece Da Capo Producciones a sus clientes, ya sean particulares o empresas, entidades privadas o públicas, como en este caso es el Concello de Viveiro. No es mi intención avivar la polémica semanal sobre los presupuestos municipales, pero considero que las declaraciones del Sr. Aja han puesto en duda la profesionalidad de mi empresa. Por eso, como empresario, creo estar en el derecho de aclarar ciertos "errores" de apreciación y a defender la transparencia de mi actividad que no tiene color político. Antes de "llamar por teléfono" para negociar con los artistas que el Concello quiere incluír en su programación cultural, Da Capo hace una primera criba para asesorar al cliente en lo que busca, por gustos o por presupuestos. Una vez decidido el cartel, nos ocupamos de toda la producción previa del espectáculo. Con los artistas y sus representantes negociamos precios, arreglamos fechas, transporte y alojamiento. Cuidamos de que todos los requerimientos técnicos de cada espectáculo se cumplan, además de cubrir las necesidades de camerino que puedan plantear. Asumimos la campaña de promoción que los espectáculos requieren, ya sea diseño y pegada de carteles, o publicidad. Da Capo realiza la producción previa, la gestión in situ y los trámites o trabajos posteriores a cada actuación. Realizamos, insisto, una gestión integral de cada evento, y esos son los servicios por y para los que el Concello nos contrata. Obviamente, esos servicios se pagan. La mayor parte de las veces se cobra una comisión al cliente, sea el Concello de Viveiro o no, cantidad que se fija con un pequeño porcentaje sobre el caché del grupo. Y es ahí donde el Sr. Aja, miembro de la corporación municipal, y con los datos a su disposición, ha tenido, y así lo queremos creer, una lamentable "confusión". Las cifras que baraja (después de "haber comparado") no se corresponden con el caché real de los grupos, cuestión demostrable con las facturas que cada uno ha emitido para mi empresa. Quizá sea cierto que el presupuesto de las fiestas de Viveiro se incrementó en un "cien por cien", esa valoración debe hacerla el Concello, pero sin duda responde a la apuesta del gobierno municipal por una programación cultural de calidad. Puede ser opinable que los grupos o eventos que contrata el Concello de Viveiro valgan lo que valen, pero es incuestionable que cuestan lo que cuestan. Los gustos son subjetivos, pero las cifras son exactas. Y si se manipulan, pueden llevar a conclusiones no sólo erróneas, sino falsas, como que la mera existencia de la empresa Da Capo incrementa el presupuesto de las fiestas en ese «cien por cien».