?el enfado a la desesperación por buscar soluciones. A doce días de que entre en vigor la normativa de la UE que prohíbe faenar en el Gran Sol a los barcos del enmalle (entre Ortegal y A Mariña hay una treintena de volanteros de fondo), y sin el compromiso del Gobierno para hacer presión ante Bruselas, los armadores afectados comienzan a hacer cábalas y pensar en lo que pasará a partir del temido día 1 de febrero. Ayer, los consultados por la La Voz en la zona de Ortegal eran unánimes al exponer sus augurios: en dos meses estarán sin caladeros donde soltar sus aparejos. Aunque la norma comienza el día 1, los afectados calculan que tendrán trabajo para dos meses más. ¿La razón? Aunque, el polémico Gran Sol es el lugar donde habitualmente faenan, la mayoría tiene también permiso para hacerlo en un pequeño caladero de la costa francesa. Hasta ahí, las cosas no pintan tan mal. El problema, como ayer destacaba el armador cedeirés Luis García, es que eso es «pan para hoxe e fame para mañá». Y es que, cuando los 72 barcos gallegos que a partir del día uno se vean privados de acudir al Gran Sol se desplacen a aguas francesas, «nun prazo máximo de dous meses os recursos do caladeiro estarán esgotados por completo. De feito, sería un miragre que na primaveira nesa zona houbese peixe xa». Un cambio dificultoso De lo que pasará dentro de dos meses, ni en Cariño ni en Cedeira desean hablar demasiado: «Deixaremos de faenar, quedaremos na casa... quen o sabe». Si piensan en el cambio de arte para seguir dedicándose a la pesca, es una cuestión que tanto los armadores de una localidad como los de la otra responden en pocas palabras. Ambos son unánimes al responder que la mayoría de sus barcos no serían competitivos en el palangre o el arrastre y que, además, «as tripulacións non saben ir a iso». Reunión con Bruselas Aunque todavía no les han convocado, la plataforma de afectados centra ahora todos sus esfuerzos en la preparación de una reunión con la Comisión Europea de Pesca. La intención de los armadores es llegar a este encuentro con informes científicos que hagan tambalear la prohibición que pesa sobre el enmalle en el Gran Sol. Para ello, desde la plataforma han solicitado ya la ayuda de especialistas en la materia así como de abogados para que les indiquen si legalmente tienen alguna defensa posible. Aunque aseguran que irán armados con sus mejores argumentos, lo cierto es que la plataforma de afectados llegará a ese encuentro con los ánimos sobradamente minados. La razón es que, peses a que se reunieron tanto con el Gobierno como con la conselleira Carmen Gallego, no consiguieron arrancar un compromiso firme de la Administración española para que ésta ejerza presión ante la UE. Como explicaba ayer uno de los armadores perjudicados, «isto é como que che digan que moralmente te apoian pero que te busques a vida ti soíño». Así las cosas, los doce días que quedan hasta que la normativa entre en vigor la plataforma de afectados los pasará pergeñando maneras de defenderse por la vía judicial y, por supuesto, «aproveitando os últimos viaxes ao Gran Sol», aseguran los armadores.