Gran subida y caída en picado

La Voz ANA F. CUBA | VIVEIRO

A MARIÑA

PEPA LOSADA

Crónica | Los efectos de la huelga en hipermercados y pequeño comercio Las ventas en los híperes de la comarca se han estancado de forma drástica después del crecimiento desmesurado de la semana pasada. Las estanterías siguen estando vacías

19 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La actividad en los hipermercados de la comarca ha caído en picado en los dos últimos días. El brusco estancamiento de las ventas ha llegado tras el enorme crecimiento registrado a finales de la semana pasada, que algunas empresas del sector cifran en más del 50%. Los mariñanos se lanzaron a comprar sin medida, atemorizados por la huelga del transporte y un eventual desabastecimiento. «Son las doce y media de la mañana, somos veinticuatro personas trabajando aquí y hay dos clientes en la tienda». El relato del encargado de un híper viveirense resume, en parte, la situación. Tras la avalancha, los centros se han quedado prácticamente vacíos. Y no sólo por falta de compradores sino por la ausencia de algunos productos -leche, yogures, frutas, pescados y otros frescos- y la práctica inexistencia de otros, como el aceite o el papel higiénico. La angustia de los consumidores -la escasez evoca la miseria de la posguerra o escenas asociadas a países pobres- se ha ido transmitiendo a los trabajadores de los supermercados, temerosos de las posibles consecuencias laborales del paro de los transportistas. «Tienes una familia detrás y siempre hay preocupación», confesó el responsable de una tienda. Aunque la protesta se desconvoque con carácter definitivo en Galicia, tardará en restablecerse la normalidad. Los hipermercados estiman en un mínimo de quince a veinte días el tiempo necesario para recuperar el ritmo habitual. Y es que los almacenes están llenos de mercancía, pero todos los súperes demandan provisiones con urgencia, y la cadena de producción, en muchos casos parada, no dará abasto, al menos en los primeros días. La tregua se extenderá a los vecinos, con las despensas abarrotadas y los bolsillos tambaleantes. El gasto se ha incrementado de forma extraordinaria en un par de jornadas y, salvo los alimentos frescos imprescindibles, la economía familiar también requerirá un periodo para volver a la normalidad. Los pequeños comercios han encarado la huelga del transporte con ingenio y doble esfuerzo personal. Los tenderos han conseguido paliar los efectos del paro recurriendo a los pequeños productores de la zona -verduras, hortalizas o carne- y utilizando, en muchos casos, sus propios vehículos para reponer suministros, con riesgo por la presencia de piquetes en las carreteras gallegas. En los ultramarinos y pequeñas tiendas especializadas se ha dejado sentir con menor intensidad el paro, pues la oferta apenas ha mermado.