AL HILO | O |
02 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.MÁS A MENUDO de lo que cabría esperar desde las capitales, desde el interior, se crean o provocan polémicas que tienen como referencia la frontera astur-galaica. El idioma, la supuesta colonización cultural, la expansión empresarial... debates todos ellos a menudo interesados por quien los promueve, de quien casi siempre ignora la realidad de la frontera. No es casual que Taramundi se declarase oficialmente pueblo mestizo. Bien podrían hacerlo también A Pontenova, Trabada, San Tirso, Vegadeo, Castropol y Ribadeo. Un dato resulta esclarecedor, en la villa ribadense viven más de mil personas nacidas en Asturias. Las rivalidades que hay entre los pueblos de los ribazos del Eo no van más allá que las que tienen dos parroquias de un mismo ayuntamiento. Por mucho que se empeñen algunos en provocar enfrentamientos, la realidad es que las relaciones entre los de Figueiras y Ribadeo, entre los de A Veiga y Porto, los de Abres (Trabada) y San Tirso y así un largo etcétera, siempre han sido de vecindad. De sana vecindad. Y el Puente de los Santos vino a ratificar esta realidad. Porque, además, lo ideal es aunar esfuerzos en pro de un beneficio común. Esto quizás suene a chino en Santiago de Compostela o en Oviedo, donde algunos parecen pensar que el Eo es un muro, cuando es un río que baña dos orillas con muy parejas raíces.