Burela pone la otra mejilla

A MARIÑA

XAIME F. RAMALLAL

Crónica | El pleno perdonó a Celta Prix Oposición y gobierno local reconocen que la concesionaria del servicio de limpieza incumple el contrato, pero son incapaces de ponerse de acuerdo para sancionarla

28 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Todos estaban de acuerdo. Los últimos conflictos laborales habían colmado el vaso. Nadie parecía estar dispuesto a poner la otra mejilla, pero acabaron haciéndolo, para pasmo de la mayoría. Celta Prix, la concesionaria del servicio de limpieza en Burela, se ha librado. Porque cada partido actuó por separado, el pleno no la sancionó. De nada valió que los cuatro grupos políticos reconociesen, aunque con matices, que lleva dos años incumpliendo el contrato de un servicio clave que antes prestaba el gobierno local. Un debate sobre los tiempos verbales precedió a una votación que dejó estupefactos a buena parte de los cuarenta vecinos que asistían al pleno celebrado anteanoche en Burela, y evidenció que la oposición no son tres en uno. ¿Incumplidas es pasado, presente o futuro? Los nacionalistas le aclararon al alcalde que era pasado. Ateniéndose literalmente a la propuesta socialista, significaba que Celta Prix sería multada por los incumplimientos de contrato que ya había cometido. Cuando todos creían que los populares iban a votar lo que habían anunciado, apoyar esa propuesta, hicieron lo contrario, ateniéndose a los reparos previos del regidor. La secretaria le dio la razón. Para actuar contra una concesionaria debe seguirse un procedimiento, lo que supone que debía ser expedientada, por escrito, por las irregularidades cometidas. Como los avisos fueron verbales, había que empezar de cero. De otro modo sería ilegal. En bandeja se lo pusieron a los tres grupos de la oposición. ¿Cómo no habían abierto expedientes formales a una empresa reiteradamente denunciada por el edil centrista y, en los últimos meses, por sus propios trabajadores? Con sorna y evidente cabreo, centristas, socialistas y nacionalistas arremetieron contra el gobierno popular por poner paños calientes ante las reiteradas vulneraciones del contrato de prestación del servicio. El alcalde se defendió apelando a la buena voluntad que preside las relaciones entre el Concello y Celta Prix y, sobre todo, a las mejoras que se habían producido desde que habían intensificado los controles de la limpieza. No convenció a nadie. Ni a la oposición ni al público, donde había trabajadores de la empresa, que ya han estado en huelga para reclamar la readmisión de una compañera y mejoras laborales. Por razones de fuerza mayor, faltaba el concejal de Medio Ambiente. Había, por tanto, empate entre gobierno y oposición, que podría deshacer el voto de calidad del alcalde. Pero no fue necesario. Nacionalistas y centrista se apoyaron mutuamente y se abstuvieron ante la propuesta socialista. El PSOE votó a favor de su enmienda y se abstuvo en las dos mociones de BNG y CDS. Y el PP rechazó todas. Ganó una mayoría que, como recordó el BNG, tiene menos votos vecinales que toda la oposición junta.