RÁFAGA | O |
19 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.ANTEANOCHE azotó las costas de A Mariña y del Occidente asturiano. Olas espectaculares y virulentas camparon a sus anchas por puertos, playas y carreteras próximas al litoral. Rebelde y poderoso, el mar enfurecido ni si inmutó ante las barreras construidas por los humanos. Más de uno recordó el oleaje que prologó el trágico tsunami que arrasó costas indonesias. Aunque entre ambos fenómenos y sus consecuencias hay un abismo, las distancias se acortan por la impotencia que puede llegar a sentirse.