Hasta siempre Buenos Aires

La Voz

A MARIÑA

El álbum del viaje La expedición focense regresó ayer a casa. Atrás queda el viaje a Argentina, experiencia inolvidable, por lo que tuvo de emocional y por el lindo país que es

30 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?as emociones pudieron con todo, incluso con la espectacularidad de una ciudad como Buenos Aires, que reproduce en su territorio los más exquisitos paisajes de París, Madrid o Génova. Pero para los focenses, como seguramente le ocurre a cualquier gallego, lo más impactante de viajar a Argentina, en concreto a Buenos Aires y Mar de Plata, es encontrarse con esos familiares que se fueron en busca de un futuro mejor. Algunos no regresaron nunca a Galicia y pese a ello tienen fresco el recuerdo y cariño como el primer día que partieron. En Argentina todo es grande ?as distancias son enormes. Más de un día se emplea para ir o regresar. Ayer el cansancio hizo mella en buena parte de los miembros del grupo y reinaba un inusitado silencio en el autobús, aunque se empezó a romper a medida que el vehículo se acercaba a las tierras de Foz. La que aprovechó mejor el viaje para echarse un buen sueño fue la pequeña Antía, que no abrió los ojos desde Santiago a Foz. Pero también es grande Bueno Aires e impresionantes sus edificios y la amabilidad de la gente y la variedad de espectáculos y actos culturales. El asado fue el rey ?a fama de exagerados y abundantes que tenemos los gallegos en el comer se queda en nada comparado con las pantagruélicas cantidades de alimentos que se comen en cualquier restaurante o casa de Argentina. De la extensa variedad de platos que tienen, el más celebrado por los mariñanos fue el asado. Pocos de la expedición se apuntaron a las mollejas y chinchulines, que son trozos muy apreciados por los argentinos, pero lo focenses lo compensaron con una abundante ingesta de bife de chorizo y otras exquisitas partes de la vaca. Preocupados por la inseguridad ?l problema de inseguridad ciudadana que se vive en Argentina hizo extremar la prudencia a la mayor parte de la gente del grupo, que se preocupaba de llevar el bolso convenientemente sujeto, evitar caminatas en solitario por la noche o utilizar sólo los taxis que se pedían por teléfono, que supuestamente ofrecían más garantías. Pese a ello, no hubo incidentes de interés y las precauciones no impideron que la gente pudiera disfrutar en los locales de milongas y tangos, del teatro o incluso ver al River jugar en su mítica cancha.