Reportaje | La única familia de la República Popular China en A Mariña Yu Jie Zheng, al que rebautizaron como Jorge, lleva ocho años regentando en Covas un restaurante chino. Abandonó su país huyendo del rígido control de la natalidad
16 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando en los años sesenta del siglo pasado el entonces presidente Mao Tse-tung estimuló las familias numerosas porque consideraba que así la República Popular China podía contar con fuerza laboral , una década y media después se hizo evidente que esa teoría fallaba porque la situación provocó una superpoblación (hoy 1.300 millones de habitantes) que amenazaba con colapsar el país. Es entonces cuando el Gobierno pone en marcha la operación 'una familia, un hijo', con severas penalizaciones a quienes dejaran de lado la norma del hijo único. Ese es el escenario en el que comienza para Yu Jie Zheng su historia como inmigrante, que le trae directamente a Gijón en el año 1992 y en el verano de 1999 a Viveiro. Él, junto a su mujer, Zhou Yanna; su hijo Yu Long Long, de 20 años y su hija Yu Long Xi, de 14 años, forman la única familia china que vive en A Mariña. Hay un proverbio chino que dice que 'mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse', y parece hecho para Yu Jie Zheng -que una clienta rebautizó como Jorge y que asume «su» nombre español con la mayor de las naturalidades-, que pasó de ser profesor de matemáticas en su país a regentar un restaurante chino, El palacio de Oriente, en Covas, de cuya evolución está satisfecho «porque nos da para vivir a mi y mi familia», y para mantener los estudios de Telecomunicaciones en Vigo de su hijo Long Long. No hay ni un ápice de morriña en sus palabras cuando habla de Zhejiang, la región de la costa oeste de China en la que vivía, y se muestra dispuesto a «levantar todo, si es necesario» y buscar fortuna en otro lugar. Aún así, con ese especial impronta que los chinos le dan al tiempo, confía en ir alguna vez de visita y sobre todo en volver a su país «a los 60». El chino sigue siendo el idioma de casa. Un ejemplo de la velocidad con la que realizaron el aprendizaje del español está en su hija, Long Xi, que estudia primero de ESO en el IES Vilar Ponte, juega al bádminton y tiene su pandilla de amigas para salir, a pesar de que llegó hace menos de dos años. Es despierta y vivaz y quiere ir a la Universidad para ser arquitecto técnico. Ella fue la causa del largo viaje original de su padre. «Una familia, un hijo, y cuando mi mujer se queda embarazada de la niña empiezan los problemas; primero con las multas del ayuntamiento, después en el trabajo, luego con la policía, y los médicos para llevarla al hospital y quitarlo (al feto) del medio». Trabajar se convierte en un problema; Yanna se va a otra ciudad donde no la conocen para poder tener a su hija. Y cuando ésta tiene ya tres meses, el padre se embarca en una nueva vida en Gijón, donde ya estaba una hermana. Cuatro años más tarde llegan su mujer y su hijo; la niña queda a cargo de los abuelos en China. A su padre lo conoce por fotos y a través del teléfono. Ahora hay que abrir una nueva etapa, buscar el lugar en el que instalar su propio negocio. «Asturias imposible, todo está completo, y no le iba a hacer la competencia a mi hermana», explica Yu Jie Zheng-Jorge. Con un sobrino recorre Galicia. «Los chinos son muy listos y lo copan todo», dice refiriéndose a los negocios puestos en marcha por sus compatriotas en la Rías Baixas y otros lugares de Galicia. A Mariña entonces está virgen. ¿Dónde? «Viveiro era la ciudad más importante, y estuvimos buscando un local en el casco histórico pero eran muy caros y pequeños; casi habíamos abandonado cuando vimos este». Y en él siguen. 'Jorge? asegura que se siente bien tratado por la gente, a pesar de las dificultades iniciales, pero ahora «no ganamos mucho, pero todo va bien, en ningún sitio es fácil trabajar», y lo ilustra contando que «al principio entregaba los pedidos andando, después en bici, ahora en moto y estamos pensando en comprar un coche». ¿Lo más difícil? «El idioma, mi mujer casi no sale». Su miedo: «La salud; el resto ya lo conocemos».