TRIBUNA | O |
04 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.TENGO POR COSTUMBRE no opinar de política y creo que es uno de mis hábitos más sanos. Lo es porque en política nunca nos ponemos de acuerdo y porque basta con que hables a favor o critiques a algún partido, por muy objetivo que seas o trates de ser, para que automáticamente te encasillen a la izquierda o a la derecha. Y como no hablo de política, a menudo me muerdo la lengua. Me ocurre estos días, con los presupuestos a vueltas, donde a la vista de las declaraciones de los líderes políticos parece como si estuviéramos hablando no de uno, sino de muchos presupuestos, tantos como bocas hay en la política, como si lo verdaderamente relevante fuese defender a capa y espada a su partido, olvidando que el principio que los debía regir a todos es la prosperidad de A Mariña y de Galicia. Vale que el PP y el BNG critiquen, vale que el PSOE defienda, pero lo que no vale es que Touriño, esto es, el máximo dirigente del PSOE en Galicia, manifieste que los presupuestos han dado un impulso definitivo, insisto, definitivo (ayer en La Voz), a la trascantábrica. Porque esas declaraciones pueden colar en la Costa da Morte, en Mugardos o en Tui, pero no aquí. En los presupuestos de 2005 figuran dos partidas para la autovía, una de 4,3 millones de euros para el tramo Ribadeo-Reinante (que viene a ser lo que se asignaba en el plan plurianual aprobado cuando el PP adjudicó la obra, en 2004), y 612.750 euros para el tramo Barres-Ribadeo. Dado que la inversión autorizada en ambas obras es de 67,5 millones de euros, por lo que se ve, para Touriño 4,3 millones de euros, de un total de 67, son un impulso definitivo para la autovía. Y eso por no hablar del resto de tramos: ni un euro. En Mugardos cuela, pero aquí no. Paso por que digan que soy del PP, del PSOE o del BNG. Pero no por que digan que soy tonto.