Lo que en realidad importa

LETICIA MARTÍNEZ

A MARIÑA

LA TRIBUNA | O |

01 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LLEGUÉ a Viveiro hace dos meses con el maletero cargado de cosas materiales, en su mayoría inútiles e innecesarias: el equipo de música, el secador de pelo, cremas solares variadas, un sinfín de lápices de ojos o una pequeña noria, recuerdo de una tarde de compras en A Coruña no hace mucho. Ahora que el verano ha llegado a su fin y ya queda menos tiempo para regresar al lugar de donde partí, mi maletero está otra vez casi lleno. En pequeñas cajas guardaré los detalles de toda las personas que conocí en el trabajo o a pie de calle con cada zumbido, entrevista o reportaje. Sus historias han quedado prendidas irremediablemente al papel de periódico y a mi memoria. Tampoco se borrarán las sonrisas, las botellas de agua de la fuente, las pequeñas broncas cuando las cosas no salen o no quieren salir o los cafés mañaneros en el bar de abajo. Vivencias y convivencias en la pequeña pero inmensa delegación de A Mariña. Me llevo también los días de fiesta con sus conciertos y los sentimientos a flor de piel mientras Susana Seivane, Mastretta o Sexy Sadie entonaban sus mejores músicas debajo de un cielo lleno de estrellas; y los aquelarres junto con todas las leyendas mágicas de Galicia. Llenaré también una maleta con la arena de las playas lucenses y en botellas de vidrio guardaré pequeñas cantidades de brisa marina para que me refresquen en los días más calurosos. Trasnos y fadas, brujas y ánimas yo os invoco para que esta Galicia humilde y acogedora nunca pierda el aura mágica que la envuelve. Como veis poco a poco se ha ido llenando mi maletero pero esta vez de cosas útiles, necesarias e imprescindibles.