Crónica | Romería de O Bispo Santo La romería de O Santo, en Foz, llega a su apogeo. Las laderas del monte que rodea la capilla erigida en honor a San Gonzalo se han convertido en un campamento donde la fiesta no para
15 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Declaro oficialmente inaugurada la temporada de jolgorrio veraniego. No importa si llueve o nieva la próxima semana; la romería de O Santo marca el calendario. Que se lo pregunten sino a los centenares de sacrificados voluntarios que desde hace días agotan las energías o se cargan las pilas, ¡quién sabe! en el paraíso natural que es el área recreativa de O Santo, en la parroquia focense de San Martiño. Ayer, a las doce y media de la mañana pasadas, mientras unos se dedicaban a descansar de los excesos de la noche en los ni se sabe cuántos chiringuitos, tiendas de campaña, elegantes caravanas, casitas coquetonas, zarrapastrosos cobertizos, prácticos refugios que el personal ha improvisado en el monte, para pasar estos días de romería, otros se despejaban las legañas con lo primero que se ponía a mano: la fuentecilla del recinto, el cubata o la manguera del coche de bomberos, que en O Santo, lo mismo sirve para apagar un fuego que la modorra. Mientras unas mamás jóvenes, más en forma que Indurain en sus buenos tiempos, empujan los carricoches de sus retoños por esa cuesta endiablada que sube a la capilla, otros vigilan la olla donde se cuece el lacón. Y aquí y allá llegan olores a caldo, a pulpo, al humo de las fogatas que cada hijo de vecino se afana en espabilar para cuando llegue la hora de poner el churrasco. El operativo de Cruz Roja, ubicado en un lugar céntrico del recinto; me dice una voluntaria de lo más amable y simpática que hasta entonces sólo habían atendido a cuatro personas, de cosas de poca importancia. Cruzo y entro en la capilla; paz y tranquilidad; unas mujeres encienden velas y la imagen de O Bispo Santo, que viene cada año a pasarse allí unos días ¿será él un precursor del Foz veraniego y turístico? descansa en un lateral. El templo está impecable, adornado con centros de flores amarillas, sencillos pero exquisitos. Hoy, además, lucirá una alfombra floral, confeccionada por un grupo de mujeres. Me encuentro con una pareja de Tregastel, acompañan a la familia de Foz con la que se hospedaron mientras duró su visita a la localidad para el hermanamiento. La francesa pregunta asombrada, cuando se entera de que la fiesta dura cuatro días, si la gente no va a trabajar todo ese tiempo. ¡Trabajar! Irá el que no le queda más remedio, porque como comentaba uno de los que fichaban ayer en O Santo, traballar está ben, pero é moi cansado. Hombre, le digo, como cansar, cansa bastante más pegarse la juerga que se disfruta aquí, aunque sarna con gusto no pica. Los estudiantes no se cortan por los exámenes. Van lo mismo los que aprobaron los exámenes, para celebrarlo, que los que no los hicieron, por aquello de «quita-lo estrés». Pero tampoco los profes se quedan atrás, ni los abuelos. Un casi octogenario de Mondoñedo paseaba tan fresco por el recinto, tras pasar la noche de fiesta. Los políticos llegaron más tarde (tuvieron pleno). Alguno que está casado y con hijos, confesaba que su grupo había mermado, porque los jóvenes se marchan por su cuenta con la pandilla. Ya saben, cada oveja con su pareja, y todos a la romería.