De la nieve a la piscina

La Voz M. G. B. | VIVEIRO

A MARIÑA

Los tres viveirenses siguen su ruta hacia Santiago. Ayer, desde Larrañoa a la encrucijada de caminos de Puente la Reina, cuarenta kilómetros con puerto de montaña incluido

20 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?uenta la leyenda que un peregrino llegó a la cima, agotado y sediento, y el diablo le ofreció mostrarle una fuente a cambio de su fe; el peregrino se niega y se le aparece Santiago, que le muestra la fuente y de da de beber en una vieira. Suso, Paco y Pepe, los tres peregrinos viveirenses también se encontraron con la fuente de la leyenda, un poquito antes de coronar el alto del Perdón. Agua de las fuentes y bebidas isotónicas para recuperarse del esfuerzo de una larga caminata de casi cuarenta kilómetros en la que invirtieron casi doce horas. «A veces una cerveza, pero el vino no es buen compañero de camino», cuentan con ironía. A las 18.20 de la tarde entran en Puente la Reina, encrucijada de caminos. Cansados, «pero xa sabiamos como ía ser», explica Pepe Bermúdez quitando hierro a la dureza de la etapa. «O camiño é instructivo. ameno, atopas con xente de Canadá, brasileiros... todos tratan de abrirse, de falar, de hermanarse con todos». Paco anuncia la entrada en la meta del día, el albergue, que tiene piscina, y si se tercia hasta hay un chapuzón reparador. Han pasado de la nieve y la lluvia, a una jornada con sol «que petaba ben nalgún momento do día». «El Camino es un enriquecimiento de todo género», señala. En Óbanos, la foto de rigor delate del antiguo garrote vil que aplicaban a los condenados. Atrás quedaba Pamplona, capital del antiguo reino de Navarra. Suso cambió ayer el mar de Celeiro por el ciclismo: «Desayunamos en Villaba, el pueblo de Indurain».