Las buenas intenciones

MAR GARCÍA

A MARIÑA

LA TRIBUNA | O |

18 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

A LOS POLÍTICOS hay que valorarlos en el papel que desempeñan, es decir, en el de políticos. Si bien la honestidad debe presuponérseles, cuando ejercen esa función de forma prolongada pueden llegar a echar tufillos nada recomendables. Y en esto tampoco hay colores, echen la vista hacia atrás, busquen en las hemerotecas y comprobarán que por la boca suele pifiarla el político la mayor parte de las veces. ¿Recuerdan la tan manida frase de Suárez, aquél puedo prometer y prometo? Pues eso, que incluso con la mejor de las intenciones, el político suele estar preso de las decisiones de la administración e incluso de la supremacía o los intereses de su partido, cuando no de los de un grupo de esos que se llaman de presión. ZP abre una nueva etapa también para A Mariña; a sus ciudadanos también se les prometieron muchas cosas, y no sólo ahora, sino en anteriores legislaturas bajo el signo del PSOE y el más reciente bajo el signo del PP. Son muchas las que se quedaron en el tintero, o las que se quedaron a medias tintas por falta de visión de futuro o lo que es peor, también por falta de interés real, no sólo el de la palabrería fácil, en las auténticas necesidades de los mariñanos. La alternancia en el poder, al margen de si votamos o no con el corazón o la cabeza fría, por los trágicos atentados de Madrid, es un sano ejercicio del poder de la democracia, el menos malo de los sistemas de gobierno. Conocemos las buenas intenciones de Zapatero, vamos a ver cómo puede sacarlas adelante.