LA TRIBUNA | O |
05 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.TIENE GRACIA la cosa. Esta semana los ayuntamientos mariñanos han descubierto, vía entrevista de los gerentes comarcales con la responsable de Turismo en Galicia, María Antón, que el vehículo más adecuado para promocionar las bondades turísticas de la comarca es la creación de un consorcio que articule proyectos y promoción y obligue a sus representantes a cumplir con los acuerdos que se adopten, incluidos los económicos (por cierto, en Viveiro ya existe un Consorcio de Turismo). Y digo que tiene gracia porque una vez más a este planteamiento se llega, por lo menos diez años tarde. El paradigma del turismo en Galicia, las Rías Baixas, años ha que trabaja con un patronato en el que, ojo, no sólo están los poderes públicos representados, también la iniciativa privada. En Sanxenxo, esta misma semana doscientos representantes de la hostelería, el comercio y el transporte se han reunido para darle una vuelta más de tuerca, la presentación del llamado plan de calidad de destino dentro de un programa piloto que ya se ha puesto en marcha en ocho municipios de España. Aquí, los localismos siguen dando forma a proyectos variopintos, pero por libre.