Crónica El alcalde, Guillermo Salgueiro, sospecha que los cacos «buscaban algo más» que los 150 euros, el cofre y las ocho llaves que se llevaron
05 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Si se repasa una guía rápida de palabras comprobaremos que existe el ladrón a secas; el de cuatro manos; el ladrón de amor y el de guante blanco; el de bancos, el de trenes, el de Bagdad, el ladrón de cuerpos e incluso, el ladrón bueno y honrado. Los hay con premeditación, circustanciales o por necesidad; los que se van con lo puesto y rápido, el dinero; o los que te desvalijan la casa tal cual como una empresa de mudanzas, e incluso los que ya puestos, salen revoltosos y se entretienen en poner todo patas arriba y dejarlo todo hecho un asquito y sólo se llevan una menudencia, 150, 18 euros de nada, un cofre con regalos para una fiesta de la tercera edad y ocho llaves que se corresponden con las puertas de acceso al edificio objeto del robo, y que en este caso no fue otro que el Ayuntamiento de Ourol. ¿Tanto esfuerzo para tan poca cosa?, se preguntaba en voz alta el alcalde, el popular Guillermo Salgueiro. «Da que pensar. Es como si estuvieran buscando algo más; revolvieron todos los cajones, todos los archivos y todas las oficinas, incluso el despacho de la alcadía y dejaron todos los documentos tirados por el suelo». Salgueiro puntualiza: «A mi juicio es un robo raro, porque lo que hay de valor, ordenadores e incluso teléfonos móviles, ni los tocaron». Y la pregunta del millón, ¿pero se ha echado en falta algún documento municipal? «Pues no se sabe si se pudieron llevar algún documento en concreto, los funcionarios están mirando, pero es complicado porque posiblemente los hay desde hace más de cincuenta años. Eso sí además de las puertas forzaron los archivos que estaban perfectamente ordenados por años». Y en principio, no hay huellas, porque los cacos actuaron con guantes. -¿Sospecha usted de alguien, alcalde? -Pues no. Pero es un robo raro, muy raro.