«No nos queda más remedio que competir en desigualdad. A nosotros nos controlan todo: si el cliente que pasa es menor o no, si servimos alcohol, si controlamos el consumo de drogas... Incluso hay que declarar a la Sociedad General de Autores el precio de la entrada que vamos a poner en una noche como hoy, cuánta gente vamos a tener, etcétera. Nos supone pagar cerca de 600 euros, cantidad que otros negocios de hostelería no tienen que abonar», señaló Francisco Vilela. Este empresario declaró que desde las asociaciones no pretendían que les fuesen a salvar sus negocios, sino que desde la Administración se velase por el cumplimiento de la normativa, «algo que no se viene produciendo hasta ahora». Vilela anunció que no bajarían la guardia en sus reivindicaciones.