Crónica | La ilusión y los nervios de un seglar en el altar Manuel Salgueiro oficia los actos religiosos y da la comunión a los fieles en Galdo
27 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ese a la lluvia intensa y el frío que el domingo pasado se soportó en la comarca, los fieles llenaron por completo la Iglesia de la parroquia viveirense de Galdo. Sabían que oficiaría los actos religisosos, que no la misa, un seglar, pero no por ello mostraron recelo. Más de un centenar de personas siguieron con suma atención la lectura y el posterior comentario que hizo Manuel Salgueiro de los textos sagrados. Algunos, el número habitual en cualquier parroquia de la comarca, tomaron la comunión. Este profesor de religión, vecino de O Vicedo, casado y con dos hijos, vivía por vez primera un encuentro con los fieles. Se le notaba un cierto nerviosismo, algo lógico en cualquier primera experiencia, sobre todo cuando la novedad lo es para todos. Y pasó el examen, por así decirlo. Los fieles comentaban al salir que lo había hecho bien. Las voces discrepantes, si es que las hubo, no se oyeron; a lo sumo se oyó algún comentario resignado, en el sentido de que al no tener cura, bueno es contar con alguien como Manuel Salgueiro que lo supla. La ceremonia era muy semejante a la de una misa normal; excepto que el oficiante iba de calle; que el altar prácticamente no se utilizó y no se hizo tampoco la Consagración.